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Sponcify: Augustines – Augustines (Votiv/Oxcart Records, 2014)

Siempre que se acercan estas fechas el responsable de esta “bendita” publicación nos insta a que si tenemos algo relacionado con la Semana Santa lo publiquemos. En mi caso es bastante complicado pues el estilo que manejo de música no es precisamente sacra. En otras secciones como las de cine o literatura el abanico es más grande y lo tienen más fácil, por eso ningún año suelo hacer mucho caso a dicha recomendación. Sin embargo, este año, casualidades de la vida, el último disco que he comprado es el de un trío de Brooklyn llamado Augustines, como la congregación religiosa (Agustinos), y aunque lo único que tiene en común con el tema sacro se reduce al nombre de la formación, e incluso no estoy seguro que el origen del mismo se deba a eso, vamos a imaginarnos que es cierto y de esta forma poder relacionar fervor con música indie.

Billy McCarthy, Eric Sanderson y Rob Allen publican tres años después de su Rise Ye Sunken Ships su segundo trabajo de estudio. La banda ha acortado su nombre, pues antes se llamaban We Are Augustines y lo han dejado en Augustines sin más y publican este disco homónimo que se me antoja que va ser una de las grandes sorpresas de la temporada. Un regreso por la puerta grande, bajo la batuta del productor Peter Katis, que ha trabajado con Interpol o The National entre otros. Su sonido raya a gran altura con doce excelentes composiciones que demuestran que el grupo ha alcanzado un grado de madurez ciertamente significativo. En esta segunda entrega a las cuidadas melodías las han rodeado de unos magníficos arreglos orquestales y unos coros que complementan de forma magistral la áspera voz de su cantante B.McCarthy. Textos que hablan de desamor, de soledad y en definitiva de los diferentes “palos” que le ha pegado la vida a Billy su principal compositor. Que te enganchan desde la primera escucha, no sé si os he comentado alguna vez lo amante que soy de las canciones con tintes épicos y ahora que Arcade Fire se han pasado a la pista de baile he de ir buscando bandas más underground que remuevan entrañas como lo hacían los canadienses en sus primeros trabajos.

El disco, al igual que sus temas, está estructurado in crescendo. Tras una breve introducción, en el corte tres encontramos ese maravilloso single de adelanto que fue el preludio de este larga duración “Nothing To Lose But Your Head”. Según avanzamos hallamos una pareja ganadora formada por “Don’t You Look Back” y “Walkabout” y el punto culminante lo pone “This Ain’t Me”, la mejor y más dinámica de la docena. Luego el disco se toma un respiro para terminar de un forma magistral con otra soberbia melodía: “Hold Onto Anything” un digno final para un disco sobresaliente.

Sería una muy buena noticia poder encontrarnos a la banda en algún festival veraniego para comprobar si son tan buenos en directo como dentro del estudio. Sería la bomba. Carlos Poncini

 

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