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Las otras capillas del Calvario de Crevillent

Ocurrió no hace mucho, por JOSÉ MANUEL SANTIAGO MAS

Varios autores locales han escrito acerca de la historia del paseo del Calvario, refiriéndose a él como el espacio destinado a instalar las catorce estaciones del Via Crucis. En el siglo XVIII, el duque de Maqueda previa solicitud de D. Ambrosio Guillem, cura párroco de Ntra. Sra. de Belén, había donado a la Iglesia ese lugar para trasladar allí las capillas. Todo fue promovido por haberse convertido impracticable el culto en el antiguo emplazamiento (1).

En el Archivo Parroquial existía un libro desaparecido o destruido durante la II República (1931-1939) que contenía el documento de la cesión, firmado y con el sello de armas del duque y señor de Crevillent (2). Está constatada la inauguración del Via Crucis en el día 8 de febrero de 1769, miércoles de Ceniza (3), así como su completa retirada en el año 1935 (4). Esas capillas habían sido construidas por la piedad de las familias pudientes a base de argamasa, y en su interior, una cerámica reproducía escenas del Camino de la Cruz (5). Estaban situadas sobre los dos márgenes más alargados de Calvario, o sea, sobre los lados paralelos a las calles Camposanto y Boquera, que están orientados aproximadamente hacia los puntos cardinales este y oeste. Pero además de las del Via Crucis, se puede demostrar que el conjunto religioso del Calvario estaba constituido por al menos otras diez capillas.

En el lado norte, delante de la tienda denominada Venta Alta, a pocos metros del principio de la calle con ese mismo nombre, había otras ocho capillas enfiladas. Siete, consagradas a los siete Dolores de la Santísima Virgen, y en el centro, una más grande dedicada a la Virgen del Carmen (2) y (6). En la primera fotografía de esta publicación (A), datada en 1910, se distinguen al fondo siete de esas capillas. Seis de ellas, correspondientes a sendos Dolores, están numeradas en color verde (falta una que no aprecio a localizar); y la de la Virgen del Carmen lo está en color rojo. En los laterales aparecen cinco casetas del Via Crucis señaladas con dígitos de color azul. Y detrás, a pesar de la baja resolución de la imagen, es posible apreciar la silueta de la Venta. En la Foto-2 con el Cristo de la Caída en primer plano, aparece una capilla del Vía Crucis a la derecha, debajo del larguero de la cruz; y ligeramente a la izquierda, detrás del estandarte sobresale la cúpula de la pequeña ermita de la Virgen del Carmen. Centradas en el lado opuesto (lado sur), a la entrada de la explanada junto a la cuesta del Calvario, había dos capillas más.

Una dedicada a las tres Marías; y la otra ocupada enteramente por la figura de San Sebastián (6). En la tercera fotografía, correspondiente al Ecce Homo en la Morquera, se pueden ver al fondo, sobresaliendo en lo alto de la cuesta, estas dos construcciones.

En 1922, el Ayuntamiento presidido por D. Manuel Villalba Galvañ encargó al concejal D. José Magro Espinosa la misión de entrevistarse con el cura D. Pascual Martínez Heredia, para gestionar entre ambos el traslado del Vía Crucis. Teniendo en consideración además que, en el caso de no ser posible, habría que buscar la forma más adecuada de proceder con el fin de no afear el embellecimiento del paseo (7). Las medidas acordadas en este encuentro entre el edil y el sacerdote no aparecen después reflejadas en las actas municipales, pero ha de coincidir esta cita, con la que relata D. Francisco Mas Mas en un escrito redactado 22 años después, en 1944 (2), en el que, sin citar nombres ni fechas, viene a decir que el Ayuntamiento y la Iglesia llegaron al acuerdo de retirar exclusivamente las ocho capillas del lado norte del paseo. Es decir, las de los siete Dolores, y la de la Virgen del Carmen, cuya imagen fue colocada en la casa colindante con la Venta Alta.
En la foto número 4, tomada sobre el Calvario desde el aire hacia 1930 (8) ya han desaparecido las ocho capillas del fondo, las dos de la entrada, y también otras dos del Vía Crucis (solamente se observan doce). Como se puede apreciar en la imagen, el paseo ya no tiene obstáculo alguno como el que suponían las capillas desaparecidas para el tránsito a través de las dos entradas o salidas. Al sur, por la cuesta; y al norte, frente a la Venta.
Y aunque no se cite en el acta de 1922 anteriormente aludida, pudiera ser que éste fuese el principal motivo por el cual el Gobierno Municipal pretendía trasladar el Vía Crucis. Para facilitar así, en el futuro, el desarrollo de cualquier actividad allí programada. A esta operación de mejora en la accesibilidad al Calvario, siguió en 1927 la completa alineación de la cuesta, que hasta entonces se estrechaba como consecuencia de una vivienda sobresaliente respecto a todas las demás, seguramente a la altura de la calle Camposanto (9)(10)(11).

Aunque el paseo era propiedad de la Iglesia, ya hacía muchos años que las autoridades locales discutían y decidían en los plenos llevar a cabo reformas y mejoras sufragando los gastos con cantidades del presupuesto municipal. Por ejemplo en 1879, al ser ya un lugar frecuentado para pasear, se decidió allanar la superficie repleta de irregularidades y pedruscos, colocar 50 bancos y plantar hileras de árboles (12).

En septiembre de 1931, pocos meses después de proclamarse la II República, el concejal Cayetano Candela Soriano propuso hacer desaparecer las casetas que quedaban en el paseo del Calvario, llamado entonces de Rodolfo Llopis (13), y la Corporación así lo acordó (14). Aunque posteriormente no se menciona en las actas que fueron retiradas en 1935.

CITAS de los DOCUMENTOS CONSULTADOS y una NOTA

(1) Mas Espinosa, Anselmo: «Breves apuntes sobre historia de Crevillente» Semana Santa 1925.
(2) AMCR Acta 27-Abr-1944-Pág.27,28 Sig. 2797_5.
(3) Puig Fuentes, Salvador: «Los Puentes de Crevillent» El periòdic del poble Feb-Mar-2019.
(4) Puig Fuentes, Salvador: «La tradición del Vía Crucis en Crevillent» Rev. conmemorativa 50 anivers. Cofradía Santísimo Cristo del Perdón de la Buena Muerte y Regina Pacis. Año 2000.
(5) Galiano, Joaquín: «Facetas Crevillentinas» El Calvario. Rev. Semana Santa 1936.
(6) Martínez García, Juan: «Retablo Crevillentino» El Vía Crucis Pgs. [54,56]. Año 1937.
(7) AMCR Acta 4-Nov-1922-Pág.17 Sig. 2793_2.
(8) Confederación Hidrográfica del Segura: Fotografías aéreas de Ruiz de Alda 1929-1930 (https://www.chsegura.es/chsic/).
(9) AMCR Acta 29-Oct-1925 Pág. 79. Sig. 2793_5.
(10) AMCR Acta Comisión Permanente 23-Ago-1926 Pág. 16. Sig. 2754_2.
(11) AMCR Acta 5-Ene-1927 Pág. 8. Sig. 2793_6.
(12) AMCR Acta 23-Feb-1879-Pág.15 Sig. 2780_4.
(13) AMCR Acta 23-Jul-1931-Pág.87 Sig. 2794_1.
(14) AMCR Acta 29-Sep-1931-Pág.13 Sig. 2794_2.
(A) Nota: Esta primera imagen constituye el punto de partida de la investigación y posterior redacción de este trabajo. En este sentido agradezco a Antonio Mas, que la tiene en su colección, el haberla dado a conocer, ya que ello ha posibilitado rescatar del olvido una serie de datos relevantes acerca de la historia local reciente.

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