Arqueología día a día, por DANIEL BELMONTE MAS
En 2018 se cumplió el 125 aniversario de su fallecimiento. Y en el presente año de 2021 se cumple el 200 aniversario de su nacimiento. Juan Vilanova y Piera (1821-1893), valenciano de nacimiento, fue uno de los más destacados geólogos y paleontólogos del siglo XIX, además de ser considerado el “padre de la prehistoria española” por sus importantes aportaciones a la misma. Sin embargo, y a pesar de algunas iniciativas que en los últimos años se han desarrollado para recuperar su labor, aún sigue siendo una figura desconocida para el público general.
Su paso por estas tierras también ha quedado diluido después de más de 130 años. Sólo algunas breves referencias indirectas permiten advertir la presencia de tan ilustre científico en Crevillent, en las postrimerías del siglo XIX y cuando ya contaba con una avanzada edad. Recientemente, con motivo del centenario de los trabajos de Daniel Jiménez de Cisneros -quien fuera alumno de Juan Vilanova- sobre la sierra de Crevillent, recordábamos la presencia y el interés de Vilanova en esta sierra. Ahora, en estas líneas, esbozamos brevemente su trayectoria, abordada ya por otros autores en profundidad, a la vez que recordamos su paso por nuestra sierra, que mereció la atención del que es considerado uno de los más destacados naturalistas de la segunda mitad del siglo XIX.
Fuente: ateneudenatura.uji.es
Inició su formación universitaria hacia 1840, cursando en Valencia la carrera de Medicina a la vez que estudiaba Ciencias Naturales. Con un expediente brillante, se trasladó a Madrid para realizar el doctorado en la Universidad Central. Allí se vincularía al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Poco después, en 1849, obtenía la cátedra de Historia Natural de la Universidad de Oviedo, aunque no llegaría a tomar posesión de la plaza: Mariano de la Paz Graells, catedrático de Zoología y a la sazón director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, consciente de la necesidad de contar con profesorado con una sólida formación, comisionaba a Vilanova para su viaje a París y a Freiberg, a fin de que éste completase sus conocimientos en Geología. Y así fue como Juan Vilanova inició un periplo europeo de casi 4 años que marcarían el inicio de una intensa relación de nuestro científico con otros colegas e instituciones europeas que resultarían claves para favorecer el desarrollo de las Ciencias Naturales en el contexto de una España decimonónica y en la que el avance de la ciencia no resultaba fácil.
Vilanova fue uno de los primeros defensores de la autenticidad de las pinturas de la Cueva de Altamira desde que hacia fines de 1879 tuvo constancia de su descubrimiento. Por desgracia, su posicionamiento le valió el llegar a ser desacreditado por otros colegas, tanto españoles como europeos, que no daban credibilidad al hallazgo. Esa fue, junto a otras, una de sus principales aportaciones a la Prehistoria europea.
A pesar del conservadurismo con el que se le ha caracterizado -dominante, en cierto modo, en aquel periodo-, y aun a pesar de que no aceptaba las tesis darwinistas, a las que llegó a criticar en un momento temprano, siempre mantuvo su crítica dentro del plano científico, intentando conciliar ciencia y Biblia. Además de sus viajes a Europa, recorrió buena parte de España y publicó numerosos trabajos científicos, caracterizándose además por su gran faceta como divulgador. De la larga lista de instituciones, sociedades y academias españolas y europeas de las que tomó parte como socio o socio fundador y por las que fue reconocido incluso a nivel europeo, podríamos destacar, entre otras muchas, la Sociedad Geológica de Londres, la Sociedad Geológica de Francia, etc.
Con ese bagaje le encontramos en tierras alicantinas en los años 70 del siglo XIX. Un reciente trabajo de nuestro colega F. Javier Molina analiza con detalle su labor en el norte de Alicante. No en vano, Vilanova es el pionero de la arqueología valenciana con su trabajo sobre la gruta de Les Llometes, en Alcoi, en colaboración con el ingeniero E. Vilaplana. Así, sabemos de su presencia reiterada en las comarcas del norte de Alicante. Sin embargo, la información sobre su presencia hacia el sur del Vinalopó es más escasa y puntual. En torno a esos años se le menciona visitando junto a su hermano José, ingeniero, la Cueva de Roca, en la vecina Orihuela, a la vez que se refieren sus trabajos sobre un yacimiento en Monóvar.
Hacia 1879 realizaba una de sus “correrías” -como él mismo llamaba en ocasiones a sus excursiones- más interesantes en Alicante, en torno al Camp d’Alacant y comarcas vecinas. La sequía que se venía padeciendo requería de estudios geológicos a cargo de reconocidos especialistas, como era el caso de Vilanova, que pudiesen aplicar sus conocimientos para la práctica de “pozos artesianos” con los que aliviar la escasez de agua de aquellos años.
Y es ya en sus últimos años, con cerca de 68 años, cuando nos deja una de sus referencias inequívocas a su presencia en la sierra de Crevillent. Así, hacia 1889, en una de sus visitas a esta sierra le llama la atención “el curioso fenómeno geológico conocido en la provincia de Alicante con el nombre de las Ventanas de Albatera ó de Crevillente” IMAGEN 2 Y 3. En realidad Vilanova se estaba refiriendo a la Sierra de las Ventanas de Albatera, que, en sentido genérico, supone la continuación de la alineación montañosa de la sierra Crevillent. Acertaba plenamente al señalar la edad miocena del relieve de Las Ventanas.
Poco después, en mayo de 1891, pasa por Aspe y refiere al hallazgo de diversas especies fósiles en Hondón de las Nieves y Hondón de los Frailes, en lo que describe como “la vertiente norte de la Sierra de Crevillente”, adscribiendo de nuevo de manera adecuada esos terrenos y los fósiles descritos al Jurásico. Con una dilatada trayectoria a sus espaldas, Vilanova demostraba con esas descripciones un vasto conocimiento de la geología y la paleontología de estas comarcas.
La presencia de Vilanova en Crevillent se constata además por una referencia de otro ilustre naturalista: Daniel Jiménez de Cisneros. Así, según nos indica en 1919 Jiménez de Cisneros, en una de las visitas a la sierra de Crevillent y cerca de Les Ortigues “…encontré una casa de campo en donde moraba un anciano de 93 años, que se conservaba fuerte y vigoroso. Me habló de don Juan Vilanova, nuestro antiguo maestro de la Facultad de Ciencias, incansable vulgarizador de la ciencia geológica, al que él conoció, y me indicó el pequeño barranco de que he hablado…”
Queda por tanto registrada la visita de Vilanova a la sierra de Crevillent a fines del siglo XIX, y poco antes de su fallecimiento. Probablemente su interés por reconocer esta sierra estribaba en su labor de caracterización geológica y paleontológica de Alicante, cuya memoria estaba preparando, aunque nunca llegaría a publicarse. Resulta llamativo cómo su presencia está constatada en ambos extremos de la sierra: cerca de Albatera y cerca de Aspe. No tenemos, en cambio, referencia alguna de Vilanova al área central de la sierra; no refiere, por ejemplo, la Font Antiga, que muy probablemente conocería de antemano por la descripción hecha por Cavanilles 90 años antes. Sin embargo, uno de los motivos principales de las visitas de Vilanova a Alicante, en unos años caracterizados por una excepcional sequía, fueron sus estudios hidrogeológicos y la posibilidad de explotar las aguas subterráneas. Y esa consideramos que pudo ser también una de las claves de su interés en la visita a nuestra sierra: conocer los sistemas de explotación del acuífero de Crevillent, a través de la Font Antiga e incluso de la que por aquel entonces ya estaba en funcionamiento, “Mina de la Cata” -Sociedad Minera de San José y María-, aunque en ningún lugar haya quedado registrado dato alguno en este sentido. Sirvan estas líneas como modesto homenaje y recordatorio de la labor desarrollada por este naturalista, en el 200 aniversario de su nacimiento.