Uno trata de cultivar en su pequeño huerto y jardín plantas ornamentales que no son nada usuales por estos lares. La mayoría de ellas son suculentas subtropicales (no necesariamente cáctus) y caudiciformes, es decir, que almacenan agua y nutrientes en un cáudice o tronco engrosado a tal efecto. Ejemplos de ello serían los populares dondiego de noche o las beaucarneas, llamadas también patas de elefante. Pues bien, el otro día cuando paseaba junto a una zona donde tengo plantadas algunas de ellas con riego por goteo… ¡No podía creer lo que estaba viendo! ¡El mismísimo Lucifer me miraba desafiante disfrazado bajo la apariencia del fruto ya pasado de una enredadera sudafricana pariente de las calabazas y los melones llamada Coccinia rehmanii! o tal vez sea un adelanto de Halloween.
En este punto pensaréis que mi imaginación supera a la pasión que siento por las plantas, pero fijaros lo impresionado que quedé que lo estoy compartiendo con vosotros aquí. Son pequeñas sorpresas que te alegran.
Por Juan Francisco Egea Manchón