Cantando se vive mejor, por Esperanza Sempere Congost
César Adsuar, tenor crevillentino muy querido para el mundillo de la lírica local y provincial, ha muerto, después de haber dedicado su vida al canto.
Me creo en la obligación de hacer una laudatio funebris, tanto por ser una figura de la lírica local como por haber demostrado su generosidad al hacernos depositarios a Coral Crevillentina, de su legado de partituras.
Mis primeros recuerdos de César se remontan años muy atrás, cuando el nombre de César era mencionado en mi familia por el mérito de haber dado el salto profesional, había salido al extranjero, en concreto a Italia, para dedicarse al canto. Se estableció en Madrid y Barcelona, recibió clases de Isolda de Gama y en Italia perfeccionó su técnica, aunque con una carrera tan difícil y efímera tuvo que subsistir dedicándose al noble oficio de restaurador. Eso me contaba cuando en sus últimos años yo le pedía datos para relatar su biografía, a cuya divulgación siempre se negó, debido a la discreción de la que hacía gala.
Lo cierto es que ya entrado en edad madura, César volvió a su Crevillent natal y se estableció ejerciendo como artesano y restaurador de muebles. Que era un hombre de gran sensibilidad y buen gusto lo demuestra la coveta que decoró con muebles antiguos y colección de mil objetos de artesanía popular, donde también daba sus clases de canto.
Pero, fuera de su trabajo, la afición, o más bien “pasión”, por el canto lo llevó a producir zarzuelas y eventos líricos dentro de la asociación creada por él y que denominó GRUPO LÍRICO MAESTRO SERRANO. Sabemos que fue bendecido por los familiares del compositor a los que visitó en varias ocasiones, obteniendo su beneplácito para la representación de diversas obras del maestro de Sueca.
César preparaba toda la producción, decorados, libretos, partituras, vestuario, dirección de escena, dirección artística y formó un grupo sólido de artistas locales, destacando sobre todo las representaciones de DON JUAN TENORIO de José Zorrilla los días de la fiesta de Todos los Santos, siguiendo una tradición muy arraigada en España; puso en escena muchas zarzuelas como MOROS Y CRISTIANOS, LA CANCIÓN DEL OLVIDO, LA DOLOROSA, ALMA DE DIOS… y tantas otras, así como conciertos líricos y populares, en los que siempre actuaba demostrando su gran afición, y su técnica que le permitía cantar con gran pulcritud a pesar de su edad avanzada.
Jesús Mas, gran amigo suyo nos cuenta varias anécdotas íntimas, destacando siempre su afán de perfeccionamiento y su fidelidad a los textos o libretos, abominando de las representaciones modernas y siguiendo siempre una estética tradicional y clásica en sus producciones.
Los últimos años los pasó en la Residencia de ancianos LA PURÍSIMA, donde tampoco desaprovechaba la oportunidad de cantar algún AVE MARIA o LOS TRES AMORES en celebraciones señaladas. De vez en cuando me pedía fotocopias de sus partituras para ensayarlas y cantar ante un público fervoroso como sus compañeros de residencia, llenando de alegría las horas tranquilas de una ancianidad bien merecida.
La familia lírica ha perdido uno de sus más grandes valores. DESCANSE EN PAZ.