De plantas va la cosa, por Juan Francisco Egea Manchón Naturalista
Cada dos por tres me suelo acercar a uno de los pocos supermercados de la localidad, por no decir el único, que suele tener una variedad interesante de artículos de jardinería en su oferta. Lo que más suelo comprar suelen ser bulbos y sustrato para mis orquídeas y, de vez en cuando, alguna planta de interior. Hace unos días me dije ¡hombre!, por fin venden plantas autóctonas españolas, pero qué mala pata que hemos tenido que sean seguramente los árboles menos idóneos para nuestro terreno y nuestro clima: Los castaños odian nuestra cal y las hayas nuestro maravilloso sol mediterráneo. Y he aquí donde tiene sentido el título de este articulito: Deontología, según la Real Academia de la Lengua, significa la parte de la ética que trata de deberes atribuidos a una profesión, en este caso la de vendedor de plantas del súper. Es decir, que estos señores se equivocaron en la elección de esas plantas para nuestra zona, lo que seguramente llevará a las personas que las compren y que no sepan de sus requerimientos ecológicos a sentirse un poco estafadas cuando se les sequen, a no ser que los planten en macetas y estén rociándolos con agua de por vida.
Anécdotas aparte aprovecho para deciros que estos planteamientos me sirven para intentar hacer comprender que cuando planifiquemos nuestras compras o nuestros semilleros, tanto si son de plantas destinadas a un uso ornamental o a nuestro huerto, tengamos en cuenta las características específicas de cada especie.
Por ejemplo, y siguiendo con los árboles, los nogales se hacen muy bonitos en Crevillent, pero necesitan de muchas horas de frío para una fructificación decente, al igual que pasa con los cerezos. La época también es importante. No podemos plantar tomates o calabazas y melones en otoño puesto que cuando lleguen las heladas dejarán de crecer o se estropearán, sobre todo si es en la parte sur del término municipal.
El principio de la primavera suele ser la época por excelencia de la renovación de nuestras plantas en macetas. No olvidéis que los días se van alargando y si sale uno fuerte y dejamos al sol especies delicadas como los helechos o las Aspidistras (o pilastras como también se les llama), y plantas crasas que no toleran el sol directo como los Rhipsalis o las Hoyas carnosas, se nos pueden estropear.
Ya para acabar, para la persona que tenga la posibilidad de crear su propio huerto ecológico en esta época, decirle que la satisfacción de consumir tus propios alimentos exentos de cualquier producto químico supera con creces al trabajo requerido. Ya os anticipo que este será el tema del próximo artículo y para los más avezados recomendaros un libro: El Huerto Familiar Ecológico, de Mariano Bueno, editado por Integral.