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Autosuficiencia alimentaria

De plantas va la cosa, por JUAN FRANCISCO EGEA MANCHÓN

Últimamente estoy embarcado en un proyecto personal que me parece maravilloso. De siempre mi pasión por las plantas se había circunscrito exclusivamente a las plantas ornamentales y tal vez a algunos árboles frutales que estaban presentes en la finca de mi abuelo y en la mía propia posteriormente, tales como granados, almendros y algún naranjo. Quizás hayan sido las especiales circunstancias que nos han rodeado en el confinamiento las que me han abierto los ojos para darme cuenta de que este ha sido uno de los avisos más fuertes a los que nos hemos enfrentado. Pues sí, he cambiado el «chip» y estoy creando un bosque de alimentos.

Aparte de los frutales, que ya tengo plantados unos 15 de momento, también me he animado con las hortalizas. Calculo que voy a cultivar más de 20 tipos distintos, además de otras tantas clases de aromáticas. Todo ello mezclado con flores para atraer a polinizadores. Me voy a regir por el principio de aportar a la tierra lo que ella produce (permacultura), es decir que estoy utilizando estiércol y compost que yo mismo produzco a partir de restos de poda con una biotrituradora que compré hace unos meses y utilizando una compostadora para lo restos orgánicos de la cocina. Es decir, nada de abonos químicos ni de productos fitosanitarios. La idea es que si tengo alguna plaga la trataré con productos naturales y ecológicos, tipo purín de ortiga, jabón potásico, bicarbonato o vinagre, que se emplean según el caso.

Lo más importante de este método de cultivo es conseguir enriquecer orgánicamente año a año la tierra. Se utiliza el acolchado de paja o de compost para mantener siempre el terreno húmedo y que los rayos ultravioleta no dañen los delicados organismos responsables de la descomposición de la materia orgánica que aportará los necesarios minerales a los vegetales que cultivamos. Es importante saber la trazabilidad de lo que comemos y, ¡qué mejor que los productos de proximidad, que es lo ideal, comerse lo que uno mismo produce!
Así que aquí me veis plantando la primera tanda, en este caso rabanitos, espinacas, canónigos, rúcula y collejas.

Para algunos cultivos ya es un poco tarde porque no gustan de temperaturas altas y además se necesitan de 3 a 4 años para qué los microorganismos puedan ir extrayendo los nutrientes de los restos orgánicos, pero pienso que ¡algo comeremos!

En este canal de YouTube podréis conseguir más información:
https://www.youtube.com/c/ElGuardiandelaTierra/videos

Seguiremos informando.

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