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Plantas venenosas en el entorno de Crevillent

De plantas va la cosa, por Juan Francisco Egea Manchón Naturalista

El mundo vegetal engloba una gran diversidad de especies. A grandes rasgos, será el hábitat sobre el que se asientan y su adaptabilidad a él el que determine que existan o predominen unas sobre otras. Esto es aplicable a las plantas que crecen en la naturaleza sin la intervención humana. En cambio, las personas que habitamos las ciudades tenemos la potestad, dependiendo del uso que vayan a tener, de elegir de cuales rodearnos. Centrándome en estas últimas, existen vegetales en el casco urbano y en el extrarradio cuyos efectos perniciosos sobre nuestra salud serían muy dañinos si se hiciera un mal uso de las mismas. Algunas de ellas son de sobra conocidas ya que forman parte de muchas calles y zonas verdes. Por ejemplo la adelfa o baladre, cuya fotografía ilustra estas líneas, es una planta que si fuera ingerida resultaría mortal de necesidad. De hecho, durante la guerra de Sucesión española del siglo XVIII, varios soldados franceses resultaron muertos envenenados por ensartar unos trozos de carne a la brasa en una rama de adelfa. El ricino que posee en sus semillas es un veneno siete veces más potente que el de cobra, y es muy común verlo en lugares periurbanos de nuestra localidad donde haya un suelo húmedo la mayor parte del año, como en el Pont del Olives, o a la entrada del pueblo desde la carretera de la estación. Las melias son árboles muy frondosos frecuentísimos en multitud de espacios que nos rodean, como la Plaza de la Generalitat Valenciana, o la Rambla, y sus semillas que caen profusamente al suelo una vez maduras son bastante tóxicas. Los beleños, el blanco y el negro, unas humildes plantas de hojas aterciopeladas y de preciosas flores tubulares blancas son primas de la mandrágora y la belladona, y también poseen semillas que si se ingieren producen alucinaciones, convulsiones y parada cardíaca en último caso. Dice la leyenda que eran las favoritas de las brujas, que las ingerían y podían volar. Suelen germinar en casas viejas derruidas, y tengo localizadas varias de ellas en el centro de la población. Las hiedras, los galanes de noche y los aligustres también tienen frutos muy tóxicos. Un caso peculiar es de las higueras. Hace unos años se me ocurrió podar una gigante que tenemos en el trabajo, justo el último día antes de tomar las vacaciones de verano. Pues bien, (¡o mal!), el constante roce de las hojas en mis antebrazos sin proteger me provocó unas severas quemaduras que duraron justo el descanso veraniego. 

Adelfa en partida de Cachapets

Ya en la Sierra de Crevillent tenemos muchos ejemplos de plantas venenosas o con partes que de ser manipuladas de forma inadecuada pueden dañarnos; tan sólo enumeraré algunas: La clematis, la ruda, el enebro, la mayoría de hongos, etc… Las almendras verdes contienen acido cianhídrico que provoca vómitos incontrolables o las versiones salvajes de nuestras verduras, como acelgas, collejas y lisones («llisons»), no son tolerados por muchas personas por tener oxalatos. 

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