Nunca se sabe con lo que se va a encontrar uno al salir a la calle. O con qué enseñanza va a regresar a casa. Y uno de los sitios donde más se aprende es en las colas. La de cosas que se cuentan en ellas… Las más comunes son las que hacemos cuando vamos a la compra, en la panadería, el congelado, la pescadería o en el banco. Una cola que aún no había hecho y, por lo que dicen los mayores es la primera vez que se hacía, fue la de las elecciones a la presidencia de la Cooperativa Eléctrica San Francisco de Asís. Allí conocí una expresión que otrora debió ser muy pero que muy popular en nuestro pueblo: “Plegar la troca”. En castellano “plegar la madeja”.
Y allí mismo me presentaron a Francisco Sánchez Carreres, filaor en su juventud y que había plegado bastantes trocas. “La troca era el hilo con el que trabajábamos. El mejor momento de la semana era cuando teníamos que plegarla, porque eso significaba descanso”. La expresión se perpetuó usándola para el remate semanal de la faena. Este crevillentino comenzó a trabajar con sólo 5 añitos recogiendo piedra, después fue “menaó” y “filaó”. Tras 61 años de trabajo recuerda aquella época con cariño y añoranza. “Antes la troca se plegaba los domingos a las tres de la tarde”, apunta. Y ahora nos quejamos…
Vicente López Deltell. Periodista