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Historias de archivos

Recuerdo hace años, en las calles sin baldosas del pueblo, de esas con piedras y barro, una de aquellas conversaciones de mis mayores: Mi abuela Carmen Candela Planelles hablaba con su cuñada, mi tía Carmen Orts Galiana. Se narraban Historias de su vida, de su familia. Mi tía Carmen sonreía, levantaba la mirada, como rebuscando en el altillo de sus memorias, atrapando viejos recuerdos, y le preguntaba si aún recordaba sus orígenes de “buena cuna”. Mi abuela, entre contrariada y apenada, le decía que ella solo había visto rollos de decenas de escrituras.


Nada había quedado de aquella supuesta época de bonanza familiar, vinculada a un apellido mágico, cargado de leyendas, de gente ligada al comercio, de personas de “posibles”. Mi abuela, Carmen Candela, fue la pequeña de una familia numerosa. No recordaba a su padre, no sabía si las imágenes que aún guardaba de él, eran recuerdos vividos por ella o pertenecían a las narraciones de sus familiares. Su padre, Francisco Candela Magro, nació en 1864 y falleció en 1913 en Crevillente.


Mirando a su cuñada, le contaba: “Carmen, encara recorde “el mundo”, eixe gran, en la cambra que diem del Secreto, tot ple de escriptures. La meua tia Teresa, la Maltesa, deia que per l’enfermetat de mun pare tot es va perdre, ma mare va enviudar prompte i va vendre tot per a poder viure…”.


La palabra “Maltesa” resonó en mi cabeza y, a mis preguntas curiosas, infantiles, mi abuela me contó que su abuela aún conservaba el apellido Magro; al parecer, según había oído, venía de la isla de Malta. De repente, la calle de San Antonio, aún sin embaldosar, antigua y probablemente con las mismas piedras que pisaron aquellos antepasados de apellido Magro, con aquellas sillas de madera de pino, blancas, con asientos de enea, se transformó en una legendaria isla del Mediterráneo, la isla de Malta.


Empezó el interés por conocer parte de mis orígenes, el origen de los nuestros, el origen de mis apellidos. No entendía por qué mi abuela no se llamaba como su abuela, o como su tía, Teresa Magro. Y menos aún, por qué su nombre completo era Carmen Candela Planelles. Cómo podía ser que su abuelita se llamase Teresa Magro Pastor, su tía Teresa Magro, la Maltesa, y ella no. ¿Pero, no me habían dicho que eran familia? Demasiadas preguntas para tan pocos recuerdos. Mi abuela y mi tía, las dos Cármenes, cuñadas, amigas y vecinas desde siempre, no entendían muy bien el sentido de mis preguntas, como yo tampoco entendía dónde estaba Magro y Malta, y adónde habían ido a parar.


Quería conocer la Historia de mi familia; cómo había llegado mi antepasado Magro a Crevillente procedente de una isla en el centro del Mediterráneo. Mi imaginación de niño volaba entre historias de corsarios, de piratas, de tesoros, cofres repletos de oro y joyas.


Corrían los primeros años de la década de los 70 del pasado siglo. Nada sabía de los orígenes de parte de mi familia, nada sabía de mis apellidos, de su procedencia. La curiosidad me planteaba demasiadas dudas.
Estas inquietudes se disiparon cuando empecé a elaborar el árbol genealógico de mi abuela. En efecto, los datos que ofrecía el archivo parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de Belén indicaban que la abuela paterna de Carmen Candela Planeles, (1908-1996), tenía orígenes en la isla de Malta. Y, además, abría una amplia posibilidad, con diferentes apellidos, unos vinculados a los orígenes de la población crevillentina después de la expulsión morisca de 1609. Otros apellidos, aún más antiguos, vinculados a las pocas familias llamadas de “cristianos viejos”. Y algunas casualidades y sorpresas que ya escapaban a los recuerdos de mis mayores.


(Se adjunta el acta de bautismo de Teresa Magro Pastor)
Teresa Magro Pastor nació en Crevillente el 9 de junio de 1840:
“En la Villa de Crevillente, Provincia de Alicante, Obispado de Orihuela: a los nueve días del mes de junio del año 1840: Yo, Don Miguel Abela, Presbítero y Cura propio de la Parroquial de la misma. Bautizé solemnemente a Tereza, hija de Francisco Magro y de Ramona Pastor, consortes, labradores, naturales de ésta. Abuelos paternos, Vicente Magro, natural de la Ysla de Malta y Josefa María Candela, natural de ésta, consortes, labradores. Maternos, José Pastor y Felicia Mas, consortes, Arrieros. Nació hoy, a las tres y media de la mañana. Padrinos, José Pastor y Tereza Magro, a quienes advertí el parentesco espiritual y obligaciones que contraen. Testigos, Francisco y Joaquín Espinosa, Sacristanes de esta Parroquial. Y por ser verdad, extendí y autorizé en el Libro de Bautismos de la misma, a los nueve días del mes de junio del año 1840. Don Miguel Abela.” Fuente: Registro Parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén de Crevillente.


Su padre, Francisco Antonio Magro Candela, había nacido también en Crevillent, el 26 de febrero de 1808: fue el quinto hijo del matrimonio de Vicente Magro Botí, “… de edad de 42 años, natural de Malta y vecino y tratante de esta Villa, y de Josefa María Candela… Son sus abuelos paternos, Juan Bautista Magro y María Botí. Maternos, Francisco Candela y María Getrudes Ramón…”.

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