De plantas va la cosa, por JUAN FRANCISCO EGEA MANCHÓN
Por el título de este artículo muchas personas sí, pero imagino que no todo el mundo sabrá, que no me estoy refiriendo al paquidermo sino a una especie de planta caudiciforme, que son las que poseen unos troncos engrosados donde almacenan agua y nutrientes.
Nuestra protagonista es una Beaucarnea recurvata que adquirí hace unos 5 años en un vivero de Elche. El señor se jubilaba y acudí con la intención de cargar con una mesa de cultivo elevada donde poder ubicar mi cada vez mayor colección de macetas. Al entrar en uno de los invernaderos mi mirada se desvió hacia ella interesándome al instante. Su aspecto era bastante descuidado: Las hojas lacias y deshidratadas denotaban que hacía mucho que no recibía cuidados y, además, se encontraba en una maceta con las raíces apelotonadas. Al inquirir sobre ella, el hombre prácticamente me la regaló y la acomodé en el furgón de la empresa donde trabajo junto a dos mesas de cultivo y a varias plantas más que pude conseguir, igualmente, a buen precio. Al llegar a Crevillent le busqué un hueco y la planté, limpiando y arreglando sus pocas raíces sanas. Por entonces la base de su tronco media 35 centímetros.
Ha estado en el mismo sitio hasta hace unos pocos días, cuando me decidí a trasplantarla a una nueva rocalla, ya que los granados la estaban dejando sin la preciada luz, cosa primordial para una planta subtropical. A pesar de ello, ha conseguido llegar hasta casi los 60 centímetros en este espacio de tiempo. Recordar que cada vez que movamos una planta a una nueva ubicación hay que equilibrar la copa con las raíces, podando como en este caso el exceso de hojas, por eso se ve un poco pobre de vegetación. Seguro que a partir de ahora, gracias a la insolación directa y al terreno arenoso se desarrollará con todo el esplendor de una de las plantas más impresionantes que existen. Podéis visitar un ejemplar espectacular en el campus de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).