En resumen: la señora Legarde quiso decir que sería muy recomendable aconsejar a estos ciudadanos sobre la posibilidad de suicidarse nada más terminar su vida laboral. Los ingresos en las arcas del estado serían impresionantes al no tener la contrapartida tan importante como son las pensiones. A pesar de que esto todavía es un proyecto, o un mal pensamiento, llámenlo como quieran, de esta bien intencionada señora, creo, por algunos datos que he ido recopilando, que algo en el sentido de ir eliminando jubilados ya se está fraguando. Verán lo que estoy observando. Entre mis amigos y conocidos hay algunos pensionistas que llevan medicándose desde hace bastantes años, pues tienen enfermedades crónicas. A pesar de ello llevan una vida muy activa a base de gimnasia diaria en el centro de mayores, largos paseos, dieta mediterránea, beber mucha agua, tertulias con amigos, lecturas… y por lo tanto tienen una salud envidiable. Van a durar muchos años. Pues bien, últimamente les están ocurriendo cosas muy curiosas. Les cuento. Cuando van a recoger el resultado de unos análisis les atiende una nueva doctora, joven, guapa y hermosa que les recibe con una amplia sonrisa. Empieza a tutearles de forma muy sugestiva y les informa que por arte de magia, por un milagro, por una epidemia de salud procedente de China o por lo que sea, todos los niveles de colesterol, hipertensión, ácido úrico, artritis, artrosis, diabetes, ERC y todos los demás parámetros que estaban por los suelos, o por las nubes, se han estabilizado a niveles normales ¡Mucho mejor que normales! A partir de ahora todos los medicamentos se les van a retirar de inmediato, pues supondrían un daño irreparable para la salud de alguien tan sano.
Ahora podrán hacer y tomar todo lo que antes les estaba totalmente prohibido: alcohol, tabaco, grasas, sal, comilonas, juergas, trasnochar, visitas a locales de alterne, éstas últimas por lo menos tres veces a la semana. Y de paseos… nada de nada; apuntarse a un club de atletismo y a entrenar fuerte para la próxima Marathón de Madrid. Como si tuvieran veinte años. Para ustedes han empezado de nuevo los días de vino y rosas ¡A disfrutar de la vida, ánimo! Mis amigos se encuentran sorprendidos, pero claro ¿cómo van a decirle ellos a una profesional de la medicina tan atractiva que ellos se encuentran igual de mal que siempre, que tienen los mismos achaques, dolores, molestias y angustias? No, de ninguna manera. La doctora guapa tiene razón. Y se lo ha dicho bien claro, ¡a vivir y disfrutar lo que nos quede que pueden ser dos días! Y, en efecto, dos días contados.
Con esta nueva y sutil táctica ya han sacado a muchos hombres con los pies por delante de algún que otro local de alterne, restaurante y pistas deportivas. Se han ido antes de lo debido, pero lo importante es que han disfrutado los últimos días de su vida y le han ahorrado un pastón en medicamentos y pensiones a la Seguridad Social. Así el gobierno español (sea del signo que sea cuando esto se publique) podrá seguir pagando sueldazos a los políticos, al tiempo que le han dado la razón a la señora Christine Legarde, directora del Fondo Monetario Internacional.
Vicente Fuentes Fuster vicentfuentes@gmail.com