Decía Benjamín Franklin, allá por el año 1770, que había dos cosas de las que ningún hombre podía escapar: la muerte y los impuestos.
No obstante, el hecho tan necesario de pagar impuestos, se ha tomado un poco a la ligera por los distintos gobernantes de todos los países y en todas las épocas. En momentos de apuros económicos se han inventado algunos pretextos tan absurdos como los que vamos a ver a continuación.
Año 1662. En Inglaterra se instauró un impuesto sobre chimeneas, esos sitios dentro de las casas donde la gente hacía la comida y se calentaba. Se pagaba por unidad de chimenea. No importaba el tamaño de la misma. Había inspectores que iban comprobándolo casa por casa para cobrar el mencionado impuesto.
De 1696 a 1815. También en Inglaterra se puso un impuesto a las ventanas. Cuantas más ventanas tenía una casa, más pagaba. Las ventanas se tapiaban para evitar el impuesto y debido a ello la gente solía enfermar por falta de luz y ventilación.
1698. Impuesto a las barbas en Rusia. Todo hombre que quisiera llevar barba tenía que pagar un impuesto de 100 rublos. Los bigotes quedaron exentos.
1800. Austria. Impuesto sobre productos de estética e higiene. Ya se pueden imaginar el resultado de cientos de miles de ciudadanos sin lavarse.
1800. Inglaterra. Impuesto sobre los sombreros. El que no pagaba este impuesto podía ser condenado a penas de prisión. Y si persistía en su actitud, hasta pena de muerte.
2009. En el cantón chino de Gong’an se puso un impuesto por NO FUMAR. Esta provincia es una gran productora de tabaco y los no fumadores dejaban de ingresar grandes cantidades de dinero por esta causa. Había un cupo obligatorio de miles de cigarrillos al año por persona. (20 Minutos 04-05-2013)
2013. Japón. El Ministro de Economía, Taro Aso, pidió a los ancianos que “se dieran prisa en morir” para dejar de pagarles la atención médica. (El Mundo 22-1-13).
Si todo lo arriba mencionado les ha producido cierta incredulidad o sonrisa, agárrense a las últimas noticas. Vean.
La Voz de Galicia 03-03/2019: Bruselas trabaja en un gravamen para que los propietarios de vacas gallegas (más de medio millón de cabezas) paguen un impuesto por contaminación, debido a que la expulsión de gases (vamos, los pedos) de estos animalesproduce un gran efecto nocivo sobre el CO2.
QAE, organización que se dedica a denunciar las conductas ilegales en defensa de los ciudadanos, en su número de fecha 16 de octubre de 2019, publica lo siguiente: EL F.M.I. propone un IMPUESTO POR RESPIRAR. Para ello se basa en el resultado de una investigación técnica que resumido, es el siguiente: el ser humano, al respirar, genera 1 kg/día de CO2. Es decir 365 kgs. al año. Esto supone el 20% del CO2 que hay en la atmósfera. Así que a alguien habrá que cargarle este coste.
A estas alturas ya nos lo creemos todo. Sin embargo, para que este impuesto sea equitativo, y todo el mundo pague de acuerdo con su capacidad pulmonar, veo un poco difícil controlar a los futuros contribuyentes por este impuesto ¿Se pasarán controles para medir la capacidad pulmonar de los futuros contribuyentes? Estoy viendo colapsados los servicios de Neumología de los hospitales para realizar este trabajo. Pero, qué le vamos a hacer, “la pela es la pela”.
Por Vicente Fuentes Fuster