A quien esto escribe, el cine le gustaba ya mucho antes de descubrir aquel programón que daban los lunes por la noche en la 2, que se llamaba “Qué grande es el cine” y que presentaba José Luis Garci. Pero fue a partir de ese descubrimiento cuando en realidad empecé a saber algo de cine. Y eso mismo les ha pasado a miles de personas de mi generación. Siempre tendremos una deuda con Garci, Torres- Dulce, Miguel Marías y demás. Por eso, en una cartelera en la que está el “Joker”, Amenábar y otras joyas, uno elige ir a ver “El Crack cero”, y lo que se encuentra es una genial película, que recupera a uno de los grandes personajes del cine patrio: Germán Areta. El detective privado que ya protagonizó en los años ochenta las dos primeras partes (protagonizadas por Alfredo Landa) de esta ahora trilogía. Estamos ante una película negra como casi nadie sabe hacer en nuestro país. Con un guion excepcional, actuaciones sorprendentes (lo de Miguel Ángel Muñoz no lo hubiera dicho ni harto de whiskey on the rocks), y una fiel recreación de aquella época llamada Transición. La pena es que no se va a poder disfrutar durante mucho tiempo en cartel, ya que ha salido con pocas copias. Pero bueno, no son tiempos para tipos como Areta. Realmente nunca lo fueron.
Por José Javier Martínez