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Réquiem por el Hospital, patrimonio de Crevillent

Historias para contar, por Salvador Puig Fuentes

Decía el cronista D. Anselmo Mas Espinosa en uno de sus escritos, ponderando la importancia del pasado histórico que “un pueblo sin historia es como un sujeto que carece de identidad”. Se quejaba entonces D. Anselmo, hace ahora más de cincuenta años, y nos quejamos ahora. Tal vez estamos confundiendo lo antiguo con lo viejo e inservible abandonando construcciones antiguas que merecen mejor suerte.

Somos conscientes de haber nacido en un pueblo que carece de monumentos dignos de tal nombre; quizá por esta circunstancia nos sentimos obligados a conservar los pocos que nos quedan. Es el caso del Hospital, el edificio civil más antiguo –y bonito–, perteneciente al Patrimonio de Crevillent. El que todavía está en pie, fue inaugurado en 1885, reconstruido sobre el más antiguo que databa de principio del siglo XVIII, “gracias a las caritativas aportaciones del vecindario”. Daba gusto entrar y ver su patio, con brocal de aljibe en el centro, a sus lados de planta baja y piso, salas donde curaban médicos, y habitaciones para enfermos pobres. Ya en el año 1942 una parte del edificio se destinó para albergar el Asilo atendido por las Hermanas Carmelitas. Hoy, da pena ver los destrozos causados por actos vandálicos, favorecidos por la ausencia de vigilancia. Ahora, este emblemático inmueble quieren reducirlo a escombros con la excusa, nos dicen, de que está en ruinas.

¿Quién puede entender que sobre este edificio, perteneciente al Patrimonio del Pueblo, descuidaran su conservación los diferentes Ayuntamientos desde hace cincuenta años en que dejó de albergar enfermos y asilados?

La respuesta, poco comprensible, es sencilla: ignoraban que formaba parte del Patrimonio. Sin embargo, el Ayuntamiento de la República sí dejó constancia en las actas municipales del año 1933 de la lista de propiedades del Municipio.

En la de septiembre dice: “Edificio situado en calle Solares, sin número de policía compuesto de planta baja y piso alto, destinado a Hospital y Escuela, lindantes(…). Dicho edificio figura inscrito a nombre del Ayuntamiento y tiene una superficie de 738 metros cuadrados”. (Transcrita por J. Sempere Pastor, »Municipio de Crevillent p.130).

El poco interés de nuestros regidores por la Cultura Histórica motivó que nuestro Ayuntamiento, en un alarde de generosidad, subvencionara en el año 2002 la instalación del gas natural en el nuevo “Asilo la Purísima’” por un importe de 96.000 euros. “A cambio y en reciprocidad se cede al Ayuntamiento el edificio antiguo”.

Aquí se comete un grave error: el citado edificio no era del Asilo, era propiedad del Municipio destinado a Hospital, cuyo mantenimiento lo costeaban el Ayuntamiento y generosas aportaciones del vecindario. No es posible entender que un Ayuntamiento compre un bien que es de su propiedad. Creo, -esto venía de lejos- que nuestros regidores a pesar de toda su buena voluntad y honradez, cometieron este desliz por estar mal informados.

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