De sabias tierras vigilantes
Que un viejo castillo otean
Nació tu fuerza un mes de marzo
Entre algarrobos y almendras.
El azar y la genética
Idearon combinación perfecta,
La dulce bondad de Inocencia,
Enfrentada a la impaciencia
Que forja la impronta imborrable
Del linaje Carafal.
Entre el Flare y la Almoeixa,
Tus dominios por montera,
Hogar sin pared ni azotea
Y un lecho bajo las estrellas.
Y no hubo rincón ni piedra
O recodo en nuestra sierra
Donde tu brazo largo de pastor
No horadara con su huella.
De sol a sol vigilante,
De la infancia a los becerros
En una niñez efímera
Que abdicaba de los juegos.
Siguiendo la senda marcada
Por nuestros lejanos ancestros
Creció en tu interior el germen
Liberando el intelecto,
Donde íberos, árabes y romanos
Se apresuraron a tu encuentro.
Santificando el trabajo
Con profunda dedicación
Acarreando cántaros de leche
Alimentaste de Crevillente
A toda una generación.
Tu imaginación volaba
Junto a gestas radiofónicas
Rebosante de ilusión
Cabalgando sobre dos ruedas.
En un Tour de Francia particular
Cruzando Alpes y Pirineos
Superando junto al pelotón
Aquellos anhelados puertos.
Siempre el hogar y la familia
La mayor de tus pasiones,
Procurándoles educación y salud
Sin necesidad de sermones.
Transmitiendo tus raíces
De valores más profundos
Generaste hordas de fieles
Entre Semanas Santas y Rosarios.
Creando un lenguaje propio
Y rescatando del olvido,
Palabras que perdurarán
En el ideario de los sentidos.
“Estafermo, furritraque, desgalgat O tío camama”,
junto a apodos inmediatos
Que definen una cara
Con precisión meridiana.
Pero tu mayor legado
Será tu saber estar,
El lenguaje mudo de tus miradas.
Y ese sentido común
De apabullante paciencia,
Que en situaciones de crisis
Al más valiente acobardan.
Pilar firme e inalterable
Que todo el peso sostiene,
Si la muerte te roza disimulas,
Y en alerta nos mantiene.
Tratando de emularte
Sin importar donde fuere,
Preguntándonos aquí o allá
Ante los retos que vienen:
¿Qué haría mi padre si en esta situación se viere?
Este poema es una semblanza a Joaquín González Durán realizada por sus hijos y publicada en el libro “Pasaetes del Poble”