Resultó curioso ver cómo diferentes partidos políticos de nuestro municipio se interesaban de distinta manera por las excavaciones arqueológicas que, tras tres décadas de parón, han vuelto a la Penya Negra. Unos y otros se vanagloriaban de su apoyo a este proyecto, que se retoma con aportaciones de la Generalitat y la Universidad de Alicante. Divergencias lógicas y propias de la política, donde hasta de la arqueología se puede hacer guerra… Ahora bien, más que una batalla hay que promulgar una amnistía.
El otro día, un crevillentino decía a otro: “No hay nave suficiente en el pueblo para exponer todo lo que la gente ha ido cogiendo de Penya Negra y de otras zonas. Yo he visto hasta «Toros de Guisando», estatuillas, vasijas enteras…”, afirmaba. Por tanto, quizas más rentable que financiar excavaciones sea intentar recopilar esos museos particulares. Además, se debería amnistiar al que devuelva estas riquezas.
¿Qué tal si se rehabilita, reforma, reconstruye el otrora hospital de Crevillent -edificio civil más antiguo que queda en casi pie- y se crean en sus habitaciones museos particulares de crevillentinos que donen sus hallazgos? Sí, amnistiar a los amantes de la cultura y ofrecerles un lugar donde todos puedan ver y estudiar lo que encontraron… A su vez, recuperaríamos un símbolo histórico que desde hace 40 años el Ayuntamiento ha dejado perder. Vicente López Deltell