Arqueología día a día, por Daniel Belmonte Mas y Ana Satorre Pérez
H ace ahora algo más de 4.000 años, un grupo de agricultores y ganaderos se asentó en Crevillent, en el cauce de la Rambla, sobre una modesta elevación que hoy conocemos como les Moreres. No es objeto de este texto abordar la especial relevancia de ese enclave, sobre el que el profesor de la Universidad de Alicante, Alfredo González Prats, desarrolló diversas campañas que le permitieron poner de relieve la importancia del extraordinario patrimonio cultural que atesora nuestra sierra, sólo ya atendiendo a este yacimiento arqueológico. Por desgracia, sus trabajos, publicados hace ya algunas décadas en medios de carácter científico, han pasado casi desapercibidos para el común de los mortales de nuestra población.
Por eso mismo, de tarde en tarde, aprovechamos el espacio que nos brinda el Periòdic del Poble para recordar, casi de manera anecdótica, algunos de los tantos aspectos que se podrían destacar de aquellos primeros grupos humanos que, en este caso en la Prehistoria reciente, poblaron el solar de nuestro término municipal, mucho antes de que pudiéramos hablar de íberos, romanos o musulmanes. En esta labor de divulgación arqueológica no queremos pasar por alto los recientes textos de Josep Menargues, aparecidos en la Revista de Semana Santa y a través de los que se ha contribuido a acercar las primeras etapas de nuestra historia al público general. En esta ocasión queremos prestar atención a las evidencias de los primeros telares documentados en el registro arqueológico local, por lo que de especial tiene para Crevillent y su industria textil.
Diversos son los autores que, con acierto, han remontado el origen de la actividad alfombrera de Crevillent a los períodos medieval y moderno. No obstante, la actividad textil en estas tierras comenzó a constatarse varios milenios atrás. En lo concerniente a la manipulación del esparto en época antigua en Crevillent, recientemente dábamos a conocer un texto de carácter divulgativo en el que recogíamos las evidencias del aprovechamiento del esparto en nuestro término, desde la Prehistoria hasta la presencia romana:https://www.academia.edu/36402952/Las_primeras_evidencias_del_empleo_del_esparto_en_Crevillent_Alicante_. Nos ocupamos ahora, de manera breve, de las evidencias que permiten hablar claramente de la presencia de los primeros telares en estas tierras.
Tales evidencias se localizaron entre los años 80 y comienzos de los 90 en el yacimiento arqueológico de les Moreres. El proyecto de investigación desarrollado por el profesor Alfredo González permitía documentar el que aún sigue siendo, hoy por hoy, el primer y más antiguo asentamiento humano estable en el término municipal de Crevillent, esto es, el primer “poblado” conocido en Crevillent.
Cierto es que en Crevillent se tienen algunas evidencias previas de comunidades agricultoras y ganaderas. Pero las características de les Moreres hacen de este yacimiento un enclave de especial importancia. En ese cerro que, situado en plena Rambla, adquiere una posición estratégica, hace en torno a 4.500 años, grupos humanos agricultores y ganaderos construyeron sus viviendas, cabañas levantadas a base de troncos, atados entre sí con soga de esparto y revestido todo ello con barro. Tenían rebaños de animales domésticos que pastaban en las zonas aledañas y cultivaban cereales en las laderas cercanas. El poblado estaba defendido por los cortados que recaían a la Rambla y, en las partes más desprotegidas, estaba dotado de una muralla de la que aún hoy quedan restos. En el seno de estos grupos ya se fabricaban cerámicas, a mano; se comenzaba a desarrollar la primera metalurgia, la del cobre, aunque aún de manera incipiente. Y se fabricaban tejidos de los que, en cambio, no han quedado restos.
Sin embargo, sabemos de su fabricación en les Moreres por la presencia de unos elementos muy característicos y bien estudiados que son las “pesas de telar”. Unos artefactos elaborados en arcilla -y después cocidos-, por lo general con una o varias perforaciones y que servían para tensar la urdimbre, el entramado de hilos que quedaba dispuesto en la estructura de madera del telar. Eran telares artesanales, de disposición vertical, y de tamaño modesto. En el interior de algunas de estas cabañas de les Moreres se documentó una considerable concentración de pesas de telar, lo que está evidenciando la presencia de esos telares. Algunas de estas pesas se encuentran expuestas en las vitrinas de la sala de prehistoria del Marq. En estos telares se fabricarían telas estrechas, para las que algunos investigadores señalan una anchura de unos 30 a 50 cm. Para el yacimiento neolítico del Alterón -algo más antiguo-, también en Crevillent, otros arqueólogos han señalado la posible presencia de un fragmento de una pesa de telar, si bien se trata de una evidencia aislada, frente al nutrido conjunto de piezas de Moreres.
Del hilo con el que se tejería en estos telares apenas sí quedan evidencias en algunos yacimientos. Sabemos que se llegó a emplear lino y también lana. En un yacimiento de la Edad del Bronce -algo más moderno-, de la cercana población de Villena, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Alicante y del Marq documentó algo excepcional: varios ovillos de hilo de junco -Scirpus holoschoenus-, muy bien conservados en parte por haberse incendiado, lo que permitió la conservación de la materia orgánica.
La textil era una actividad doméstica esencial en la vida cotidiana de estas gentes, y a menudo compartía espacio con otro tipo de actividades, tal y como se constata en las viviendas de les Moreres donde, por ejemplo, en una de las cabañas en la que aparecieron las pesas de telar, había un hogar, varios molinos para la elaboración de harina, además de otros objetos para otro tipo de actividades cotidianas.
La importancia de estas evidencias estriba, especialmente a nivel local, en que se trata de las primeras pruebas inequívocas de la actividad textil en estas tierras. Fue, por tanto, hace ahora más de 4.000 años, cuando en el cerro de les Moreres, grupos de agricultores y ganaderos construyeron los primeros telares de Crevillent, para elaborar las telas con las que confeccionar sus vestimentas.