Una de las figuras más importantes de la administración local es la de Secretario General, cuyo antecesor era el escribano del Concejo -nombre con el que nacieron los ayuntamientos en la Edad Media-, y que ya desde el siglo XII desarrollaba las funciones de fedatario público
Esta figura nace con la Gloriosa Constitución de Cádiz de 1812, que en su artículo 320, disponía que “habrá un Secretario en todo Ayuntamiento, elegido por éste a pluralidad absoluta de votos y dotado de los fondos del común”.
El Archivo Municipal “Clara Campoamor” conserva varios expedientes para la provisión de la plaza de secretario, desde 1876 en adelante, incluido el expediente completo personal del señor Orts Serrano.
Con el paso del tiempo, el secretario verá ampliadas y consolidadas sus funciones en el ámbito local, de asesoramiento, garantía de legalidad y jefatura administrativa. En 1905, se crea el Cuerpo de Secretarios de Ayuntamiento y con la Ley de Régimen Local de 1955, se le reconocen atribuciones que denotan su importancia. No obstante, con la ley 7/1985 y sobre todo, la ley 57/2003, se han restringido considerablemente sus funciones del que ahora se denomina Secretario General del Pleno.
Juan Orts Serrano nace en Elche el 12 de septiembre de 1925. Licenciado en Derecho por la universidad de Murcia en 1947, ganó su plaza como Secretario de Administración Local de primera categoría en 1951, siendo su primer destino Alhama de Murcia (1952-1954), al que siguió Denia (1954-1956) y Callosa de Segura (1956-1959).
Fue también Diplomado en Administración Local y miembro del Cuerpo Nacional de Secretarios de la Administración Local de primera categoría. En su ciudad natal fundó la Gaceta Ilicitana, la Asociación de Informadores de Elche y el Colegio de Abogados ilicitano.
Llegó a Crevillent el 1 de junio de 1959, donde además fue Interventor accidental hasta 1963 y, aún hoy, es uno de los altos cargos más queridos y del que los funcionarios guardan un excelente recuerdo.
Durante su estancia obtuvo dos votos de gracias por parte de la Comisión Permanente y el Pleno, en 1963 y 1969 respectivamente, por su actuación en la municipalización del colegio de enseñanza media Maciá Abela.
También propició el hermanamiento entre Crevillent y la ciudad francesa de Fontenay Le-Comte en 1968, que ha cumplido ya sus bodas de oro.
Hombre disciplinado, íntegro y responsable, uno de sus lemas fue acabar con la leyenda de los funcionarios inútiles o indisciplinados, siendo muy riguroso en el ejercicio de sus obligaciones, dando ejemplo en el cumplimiento del horario de trabajo y nunca aceptó regalos ni prebendas.
El 28 de enero de 1969 recibió un merecido homenaje por su trabajo como secretario en el Ayuntamiento de Crevillent, al que asistieron los alcaldes, concejales y funcionarios que pasaron por la Casa Consistorial durante los diez años de su secretaría, encabezados por el entonces alcalde, Pascual Lillo, y el vicepresidente de la Diputación Provincial de Alicante, el empresario crevillentino Antonio Pérez Adsuar.
Obtuvo la medalla al Mérito Civil en 1964 de Elche, donde tomó posesión como secretario en 1968, y la Medalla de Oro de la provincia de Alicante, a título póstumo, el 17 de julio de 1991, ya que fue secretario de la Excelentísima Diputación de Alicante entre 1983 hasta su muerte.