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Historias para contar: La Fuente Antigua: la incautación de 1936

Vaya por delante mi felicitación al crevillentino Antonio Mas por la cantidad, y calidad, de noticias que aporta en su portal de Facebook cuyo título, »Retratos de Crevillent y Crevillentins antigues», indica el deseo de divulgar acontecimientos de nuestro pasado con fotografías y escritos originales. Algunos, como el texto original escrito a máquina »Acta de incautación de la comunidad de propietarios de la Fuente Antigua» y la fecha que atribuye a la foto de la fachada del Santuario o capilla de las Hermanas Carmelitas, no son correctos.

Por considerarlos hechos importantes he creído conveniente puntualizar con más detenimiento ambas noticias por medio del Periódic.

En primer lugar, se señala que en “veinte de agosto de mil novecientos treinta y seis” tres señores del Frente Popular de Izquierdas: José Candela Mas, Salvador Mas Asencio y Vicente Sempere Llopis (eran concejales), se presentan en las oficinas de la Fuente Antigua para levantar Acta de Incautación. En el escrito exponen argumentos muy poco convincentes para justificar dicha Incautación. En el punto primero faltan a la verdad cuando dicen que está demostrado documentalmente que “las posesiones de la Fuente Antigua son bienes comunales que han sido usurpados al Ayuntamiento y al Pueblo de Crevillente”. Quizá querían referirse a la Mina llamada del Poble y acequias, que sí fueron bienes comunales desde siempre, hasta el año 1880, que el Ayuntamiento decidió cederlas a la comunidad de regantes ejerciendo vigilancia para el bien público. Y, desde siempre también, el agua para riego dividida en horas perteneció a los dueños de huertos y tierras hortales. No eran acciones, como dicen llevados por el celo ideológico del momento, que la mayor parte de ellas estaba en manos de “familias que mangoneaban la cosa pública y que en su casi totalidad hoy enemigos de la República y del Pueblo, siendo patente el de su presidente Silvio Mas Candela”, en paradero desconocido. De todas formas el argumento principal que justifica todos los demás es de carácter ideológico: “el Derecho Social que se instaura el 18 de julio, inicio de la sublevación (…)”. De las tres personas que firmaron el Acta, sólo tengo un recuerdo borroso y triste -no lo puedo olvidar-, de Salvador Mas Asensio. Yo tenía ocho años. Respecto de la fecha – año 1930-, puesta al pie de la foto de la fachada del Santuario o Capilla de las Hermanas Carmelitas, debió ser tomada por los años cincuenta del siglo pasado. Edificada junto al Hospital mirando al Este, sustituyó a la antigua ermita de Santa Anastasia que estaba situada en la parte opuesta, al oeste, al final de calle Purísima. Propiedad del Ayuntamiento de la que era Patrón. Según todos los indicios, el primer templo cristiano de Crevillent mientras se construía el que ocupó el espacio destinado hoy a Mercado. ¿Cuándo se derribó la ermita?

El Acta del Ayutamiento con fecha 31-7- 1936, punto sexto dice: “A propuesta verbal de la comisión de Policía Urbana, los Sres. Concejales acordaron por unanimidad que no se reedificase en los terrenos de la propiedad de este Municipio en que fueron habilitados para la instalación de la Capilla del Hospital de esta población y que se procediera inmediatamente a la retirada del ripio y limpieza de la calle, (…)”.

No hay documento acreditativo de que el Ayuntamiento ordenara la demolición de la Ermita, ignora lo que todos sabían; que unos descontrolados la habían derribado en una noche a los pocos días del inicio de la sublevación.

Consintieron o propiciaron que desapareciera un edificio patrimonio del pueblo para convertirlo en solar.

Por Salvador Puig Fuentes

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