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¿Existen las trufas del desierto?

De plantas va la cosa, por JUAN FRANCISCO EGEA MANCHÓN

Si hace un mes alguien me hubiera nombrado la palabra «turma» no hubiera sabido de qué me estaba hablando. ¿Y trufa del desierto? Le hubiera contestado que a mi entender las trufas no se podían dar en un clima tan árido como ese.

“A sus grandes propiedades culinarias hay que añadirles el que son muy ricas en proteínas y antioxidantes


Casualmente encontré en Facebook una publicación de Adrián Ruiz Rocamora, al que conozco por haber asistido a alguna de las marchas que organizo en el grupo de las plantas que administro en esa red social. Gracias a este ingeniero agrónomo de Abanilla he descubierto que existen unos hongos hipogeos, es decir, que crecen justo debajo de la superficie de la tierra y que se asocian a un determinado grupo de plantas, sobre todo del género Helianthemum de la familia de las Cistáceas, que cuenta también con representantes como las jaras pringosas o las estepas blancas.


Las “matas turmeras”, como así se llaman en los lugares donde abundan, forman una simbiosis en sus raíces bajo tierra con hongos como Melanogaster (llamados naranjones en la zona de Águilas y Lorca), Elaphomyces granulatus y sobre todo el que más nos interesa a nosotros, Terfezia claveryi.


En el año 1999, la Universidad de Murcia, a través de un equipo multidisciplinar, fue pionera en el desarrollo experimental de plantas micorrizadas con este hongo. Existen fincas que ya están produciendo estos manjares.
Sólo se necesitan terrenos arenosos orientados al sur que sean ricos en cal para poder iniciar el cultivo con éxito y una vez asentadas y enraizadas las plantas en su lugar de plantación poco menos que olvidarse de ellas; no necesitan ser regadas ni abonadas, tan sólo un mínimo escarificado de las hierbas adventicias que puedan competir con ellas.


A sus grandes propiedades culinarias hay que añadirles el que son muy ricos en proteínas y antioxidantes. Y Crevillent es un lugar idóneo para su cultivo. Si todos estos datos no te animan a intentarlo tal vez diciéndote que se llegan a pagar hasta 80 € por un kilo cambies de opinión. Yo, por mi parte, voy a probar.

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