«Escritor y colaborador de El Periódic del Poble»
José Javier Martínez Blaya, colaborador de El Periódic del Poble desde sus inicios en la sección Cinexín, crítico de cine en publicaciones provinciales, fundador de Cineforum Crevillent y… ahora escritor… ¿Cuál fue el detonante para que se lanzara a la literatura?
Es algo que siempre he llevado dentro. Cuando era pequeño mis padres nos suscribieron a Círculo de Lectores, lo que me convirtió en un lector voraz. A eso le tenemos que unir las ganas tremendas de crear algo que tengo desde hace unos años. Me hubiera gustado dirigir una película, pero ya estoy mayor para hacer un cambio tan radical en mi vida. Escribir es sencillo: lo puedes hacer solo, no necesitas más que un ordenador, tiempo, y disciplina. Lo complicado es escribir bien, algo a lo que me gustaría llegar algún día. Aunque sea en la vejez.
“El charlatán” es el nombre de su libro y de uno de sus personajes, el que sirve de nexo de unión entre los diferentes relatos que se cuentan por capítulos. Cada uno de ellos es independiente. ¿Pero tienen algún elemento en común?
Todos los relatos tienen un punto misterioso o de suspense, transitando entre lo real y la fantasía. Me gusta la idea de que en el mundo hay algo más de lo que podemos ver, que existe algo oculto que a veces percibimos, que está ahí, pero que no podemos conocer del todo. El charlatán cuenta algunas de esas inquietudes. En cada relato hay un hecho cotidiano como puede ser subir a San Pascual o correr la San Silvestre, pero que de repente se convierte en otra cosa. Esa idea subyace en toda la obra.
¿Podría convertirse su obra en una película? ¿En varias?
Sin duda, todas ellas. Pero tiene sentido. Soy un gran amante del cine, y eso influye no solo en este libro, sino en mi día a día. Como dice Garci, el cine es una vida de repuesto, y los que no solo vemos películas, sino que nos metemos en ellas con todo el alma, comprendemos esa frase a la perfección. Cada relato es una historia que se podría llevar al cine, y concebidas con un ritmo cinematográfico. Eso sí, aviso para Spielberg o Villeneuve: antes habrá que pasar por caja. Pero les haré precio.
¿Qué influencias cinéfilas destacaría en su libro?
Antes de contestar a esa pregunta, diría que la gran influencia de El charlatán es Stephen King. Creo que es obvio para cualquiera que conozca la obra de este escritor genial, y sus libros de relatos son una maravilla que me han proporcionado grandes momentos. En los agradecimientos hago una mención al tío Stephen, y hay algunos homenajes trufando por todo el libro. Otra influencia ha sido Ray Bradbury, en especial su libro El hombre ilustrado, de dónde saqué la idea de que hubiera un narrador de las historias, que además tuviera su propio relato. En cuanto a influencias cinéfilas, pues son menos rastreables y más sutiles. Quizá las más fáciles de ver estén en la historia San Silvestre, donde desarrollo una de mis obsesiones: las distopías.
El libro ha sido editado por usted mismo, ¿Cómo se puede conseguir?
Las maravillas de la época en la que vivimos. Es autoeditado porque eso se alinea con mi filosofía de vida en la que si algo lo puedo hacer yo no se lo pido a otro. También había oído a escritores aficionados que al mandar su manuscrito a editoriales se encuentran las pegas, lógicas por otro lado, que publicar una obra tiene un coste y un riesgo para las ellas, así que solicitan que se pague por ciertos servicios. Y además, el resultado final no tiene por qué ser necesariamente bueno. Entonces encontré una opción en Amazon, que permite la edición, publicación y la venta sin coste. Tienen las herramientas para que puedas maquetarlo y corregirlo. El comprador del libro lo pide, Amazon se lo imprime y se lo manda a su casa. Me pareció una opción ideal para una obra tan humilde como esta, y una manera excepcional de llegar todo lo lejos que se quiera. O pueda.
Sus relatos son totalmente ficticios, pero ¿todos transcurren en Crevillent?
Todos ocurren en Crevillente porque es el lugar donde quiero que ocurran, donde se han creado, pero en realidad podrían suceder en cualquier sitio. No pretende ser un libro sobre nuestro pueblo, ni contar nada real. Pero me gusta ambientarlos aquí, porque es donde me siento cómodo imaginando mundos. También por el origen de las historias, que no es otro que los paseos que doy con mis hijos, Fernando y Javier, por la Sierra o por el pueblo. Ellos son coautores de las historias, de ahí que se firme con el seudónimo Fernando Javier Blaya, que nos incluye a los tres. En esos paseos inventamos personajes, situaciones, testeamos las historias… Hay algún escenario real, como el Pi del Alivi o el edifico del antiguo instituto Canónigo Manchón, pero no tienen relevancia. Por cierto, solo hay uno de los relatos que no transcurre en aquí, y es el del narrador, que está situado en CastillaLa Mancha, de donde es mi padre, y me pareció ideal hacerle ese guiño.
“El origen de mis historias está en los paseos que doy con mis hijos por la Sierra”
En su propio libro promete, al final, seguir inventando mundos imaginarios. ¿Trabaja ya en una nueva obra? ¿Se trata de una secuela de la primera?
No sé si está bien hablar de proyectos que todavía están en pañales, por si acaso luego no cuajan, pero queremos más. De hecho teníamos más historias, tan buenas como las que se incluyen en El charlatán. Y ya hemos empezado a salir a andar y a darles forma, así que en breve me pondré de nuevo a darle a la tecla. Además, me encanta la acogida que está teniendo, y eso siempre anima. La gente que lo está leyendo me está perdonando los errores de una primera obra, y me cuenta cosas que me están gustando mucho. Creo que El charlatán es un libro inquietante que provoca cierto desasosiego, y me encanta cuando alguien lo lee y confirma esa creencia.
¿Cualquier cosa que desee añadir?
He de aclarar que los relatos, aunque los he creado junto a dos niños, y que incluso la portada del libro es obra de Javier, que tiene ahora once años, no son infantiles. Más bien al contrario. Algunas personas se han llevado esa impresión errónea, aunque quizá sea lógica. Los cuentos infantiles siempre han tenido un punto macabro y malvado, como cuando Caperucita tiene que cruzar un bosque oscuro sola, y luego se la zampa un lobo. Si eso no es aterrador… Esto es igual, aunque quizá un poco más salvaje. Fernando, que ya es una adolescente, ha disfrutado mucho del suspense y el terror de las historias; Javier, que todavía es un niño, no ha querido saber el final de algunas, pero eso también me ha ayudado para saber qué es lo que estaba funcionando y qué es lo que no. De todas maneras, ellos están encantados de ser coautores de El charlatán. Y yo, más.