Ocurrió no hace mucho, por José Manuel Santiago Mas
La calle El Cantó de Crevillent está unida, por uno de sus extremos, a las de San José y Molina; y por el otro, a la de Pedro Soler. Fue rotulada e incluida en la lista municipal de las vías públicas, en noviembre de 1960 (1). Si bien, ya se la conocía popularmente por ese nombre, por lo menos desde principios del siglo XX (2). Antiguamente, todo su trazado formaba parte del último tramo de la calle San José, que, como consecuencia, estaba constituida por dos segmentos perpendiculares consecutivos, y tenía mayor longitud. El primero de ellos, con inicio en las calles San Miguel y San Pancracio (frente al Ayuntamiento) hasta la calle Molina; y el segundo, desde ahí, hasta la de Pedro Soler. Un indicio que respalda la veracidad de esta descripción sobre su antiguo recorrido, es la situación de la capilla del santo. Hoy, en una fachada recayente a la calle El Cantó, cuando en el pasado, estaba designada esa casa con el número 43 de la calle San José (3). En la primera ilustración denominada Plano-1, cuya información se ha obtenido del Catastro, se aprecian con detalle las calles y parcelas de la zona.
La demostración de que la calle San José estaba constituida por dos tramos perpendiculares, coincidiendo el segundo de ellos con la actual calle El Cantó, se puede deducir de un hecho descrito en las actas del Ayuntamiento. En 1902, Josefa Mas Mas, residente en el entonces número 48 de la calle San José, solicitó autorización para construir acera en parte del perímetro de su vivienda, y al mismo tiempo, abrir un hueco y colocar una puerta en la fachada trasera de su casa, recayente al callejón sin salida de la calle de Pedro Soler (4). El Ayuntamiento se refirió a este callejón con el nombre «del Evangelista», manifestando no tenerlo incluido en el nomenclátor de calles de la población. Por lo que, al tratarse de un espacio de terreno privado, no estaba entre sus facultades responder a la solicitud de Josefa en cuanto a la apertura de la puerta para acceder a él. Se limitó a darle permiso para encintar con una acera, la fachada de su casa recayente a la calle de Pedro Soler (5). Es decir, el número 48 de la calle San José, lindaba con la calle de Pedro Soler. Esta última circunstancia, prueba que la vivienda de la solicitante era la última de los números pares de la calle San José, y, por tanto, tenía su fachada principal en el segmento actual de la calle El Cantó. Además, no ocupaba toda la extensión de ese segmento (el que se extiende hoy en día, desde la esquina de San José hasta la de Pedro Soler) porque en dicho tramo, cita el Ayuntamiento a otros dos vecinos, ambos, con servidumbre de paso por el mencionado callejón, desde su fachada trasera.
Actualmente, al callejón sin salida llamado del Evangelista de Crevillent, recaen las fachadas laterales de los números 25 y 21 de la calle de Pedro Soler; la fachadatrasera del número 38 de la calle San José, rotulada con el número 23 Acc. de Pedro Soler; y las también fachadas traseras de los números 4 y 6 de la calle El Cantó (coloreados todos ellos de rojo, en la ilustración citada). Apenas sobrepasa los 12 metros de longitud; y en cuanto a su anchura, tiene 2 metros en la entrada, y 3 en el fondo.
No muy lejos de allí, más o menos en el punto medio de la calle San José, se encuentra la calle de San Cristóbal, que empieza en la de San Antonio, y alcanza el tramo final de la de Chacón, a través de unas escalerillas, después de atravesar la de San José y la de la Sabia. Su nombre es relativamente reciente, se incorporó al callejero, como la de El Cantó, en noviembre de 1960 (1), desapareciendo una denominación anterior, que había sido adoptada para honrar a la persona que hizo posible efectuar su trazado completo.
Hasta finales de la década de los años 20 del pasado siglo, la calle Chacón acababa en un callejón sin salida. Sus residentes sólo podían acceder a la calle San José, dando un rodeo a través de la calle del Barco. (La segunda ilustración del Plano-2, de ayuda para entender el desarrollo de este texto, también está extraído del Catastro, y luego modificado). Las dos últimas viviendas de los números pares de la calle Sabia, 12 y 14, se hallaban en el lugar donde hoy en día, se encuentran las escalerillas, y estaban constituidas dichas viviendas, por dos cuevas lindantes por atrás con el tramo cerrado de Chacón. Eran propiedad de José Quesada Candela, quien decidió cederlas gratuitamente para ensanche de la vía pública y dar salida al callejón (5). El Ayuntamiento aceptó el ofrecimiento mediante la tramitación de la correspondiente escritura, comunicando a la superioridad la exclusión del pago de la contribución urbana de dichos inmuebles, y dando las gracias al donante. Muy poco después, nada más comenzar la década de los años 30, en una escueta notificación, la Comisión Permanente decidió denominar «Subida Perdigonero» al corto trayecto que une la calle san José con la de Chacón (7). En lo que parece un gesto del Ayuntamiento para perpetuar en el recuerdo, la acción altruista de José Quesada Candela.
CITAS del TEXTO:
(1) AMCR: Acta 30-Nov-1960 Pg. 22. Sig 2800/1.
(2) Según manifestación oral de Dorotea Fuentes Pomares, cuyos abuelos paternos residieron en una casa con fachadas recayentes a las calles del Cantó y de Pedro Soler.
(3) AMCR: Acta 9 Ene-1942 Pg. 77. Sig 2797/1.
(4) AMCR: Acta 1 May-1902 Pg. 4. Sig/2789/1
(5) AMCR: Acta 22 May-1902 Pg. 11. Sig/2789/1
(6) AMCR «Clara Campoamor»: Acta Comisión Permanente 5-Oct-1929-(1929-1930-Parte-2) Pg. 20. Sig. 2754_4. Ratificada en Acta 11-Nov-1929 Pg. 96. Sig. 2793_6.
(7) AMCR «Clara Campoamor»: Acta Comisión Permanente 31-Ene-1930-(1929-1930-Parte-2) Pg. 65. Sig. 2754_4.