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Curiosidades: Ciencia ficción

Hace unos días estaba participando en una comida con un grupo de amigos. Durante la sobremesa se comentó, cómo no, el angustioso problema del desempleo y la falta de empresas en Crevillente, alrededores e incluso en toda España para poder trabajar.

A mí se me ocurrió recordar los tiempos gloriosos en los cuales en Crevillente había gran cantidad de empresas y que encontrar trabajo en una de ellas era cosa relativamente fácil.

Quise resaltar la categoría, seriedad y respeto de las empresas de entonces hacia sus trabajadores y no se me ocurrió otra cosa que recurrir como ejemplo a la que fue el buque insignia y ejemplo de todas: Alfombras Imperial.

Cuando les mencioné que esta empresa llegó a tener casi 700 trabajadores, que era totalmente autónoma, con un taller mecánico de 60 operarios, albañiles, pintores, fontaneros, una carpintería con 4 oficiales carpinteros, un taller de dibujo con dos maestros de una gran categoría y 8 dibujantes auxiliares, fábrica de hilados, tintorería, más de 70 telares que se renovaban continuamente al ritmo del avance de esta industria…

Tuvo también el mejor equipo de fútbol que ha tenido Crevillente hasta la fecha. Militó en tercera división y jugó la liguilla de ascenso a segunda, aunque sin éxito. Un grupo de teatro. Un coro que obtuvo premios en multitud de concursos, entre ellos el famoso Certamen Internacional de Habaneras de Torrevieja que lo ganó en seis ocasiones y también obtuvo un primer premio en un concurso de TVE.

Fue pionera en tener una habitación acondicionada para que las madres con hijos lactantes pudieran hacerlo allí con toda comodidad.

Llegó un momento en que la empresa no encontraba trabajadores en Crevillente y los buscaba en los pueblos vecinos. Uno de ellos, que vino desde un pueblo murciano, les solía decir a sus familiares en plan de asombro: en esta fábrica se cobra todas las semanas, no importa que llueva o el tiempo que haga.

Pero el colmo fue cuando les dije el enorme interés que el empresario tenía en la seguridad laboral. Tal era así que la empresa tenía su propio retén de bomberos.

Al mencionar esto la gente joven no lo creyó. ¡Venga ya! Si Crevillente no ha tenido retén de bomberos hasta hace poco. ¡Imposible!. Esto es un cuento de ciencia ficción.

Pues, sí, la empresa tenía un retén de bomberos que disponía de una amplísima habitación sólo para ellos. Allí, cada uno tenía una taquilla con el traje de material ignífugo, el casco, hacha, cuerdas y todos los accesorios necesarios para entrar en acción. Para mantenerse entrenados, se realizaban simulacros con fuego real cada cierto tiempo. Cuando se efectuaban trabajos peligrosos, como podían ser los de soldadura, el soldador no empezaba hasta que un bombero estuviera a su lado totalmente equipado y con el extintor. Conviene resaltar que los componentes del equipo compartían ésta actividad con el trabajo que desempeñaban habitualmente.

Efectivamente, los hijos de mis amigos tenían razón, visto desde la perspectiva actual, esto es lo más parecido a un cuento de ciencia ficción. Vicente Fuentes Fuster

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