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Com la tonya: Bones Festes!

Por FRANCISCO MAS FERRÁNDEZ “EL MOLLA”

En estas fechas navideñas que tenemos cada vez más cerca quisiera contaros mis experiencias gastronómicas de la infancia que distan mucho de las que actualmente se disfrutan. Además , en esta ocasión , no pondremos receta como tal si no que comentaremos algunos de los platos y comidas que se hacían por esa época y cuya elaboración era sumamente sencilla pero a la vez sabrosa. 

Recuerdo la Nochebuena como una fiesta en el campo que empezaba con la preparación , en el suelo, de una gran hoguera para hacer brasas. Previamente , las familias , adquirían un pavo que serviría de base para muchas de las comidas de los días siguientes. Por ejemplo, en las brasas, lo primero que se ponía en la lumbre eran las pechugas del pavo que se comían acompañadas de un vino tinto recio de la tierra y con eso ya empezaba la fiesta. 

Iba pasando la tarde y se llenaba de familias la cueva donde vivíamos en el campo. Mientras unos conversaban, el fuego se seguía alimentando y el último que había llegado ponía unos boniatos que había traído. A una le apetecía asar las castañas que había traído en una lata o sartén con pequeños agujeros en el fondo a las que previamente se les había hecho un corte para su mejor elaboración..Más tarde , a otro le apetecía otro trozo de carne y lo ponía en la brasa y así sucesivamente. 

Uno de los platos que me vienen a la memoria y que ya no he vuelto a comer eran los dátiles hervidos. Aquellos dátiles que todavía no estaban maduros, se les hacía un pequeño corte transversal y se hervían en agua obteniendo un sabor que nos gustaba mucho a los niños por aquel entonces. También habían dátiles adobados a los cuales se les había acelerado el proceso de maduración pero, a nosotros , los que nos gustaban eran los hervidos y los maduros cogidos del árbol. 

Datils

Cuando llegábamos a los postres, lo más típico eran “les toñetes” , elaboradas por las mujeres y horneadas en las panaderías del pueblo y de las cuales ya hemos puesto la receta en otra ocasión. También les figues seques y el panet en figa hechos con los higos y las almendras de la cosecha del verano. Coger un higo seco, hacerle un corte y ponerle dentro una almendra era uno de nuestros postres favoritos. Y así entre risas, cantos ,dulces , licores y sobretodo armonía, acababa la Nochebuena y amanecía el día de Navidad que olía a caldo de pelotas que , de buena mañana y en la lumbre se preparaba en todos los hogares del pueblo. 

Y otro de los platos típicos de las fiestas de Navidad era el arroz y pavo, que se confeccionaba igual que un arroz y conejo o pollo pero con la carne del pavo que se había comprado unos días atrás. Este arroz que tenía un punto meloso por el tipo de carne, se comía el segundo día de Navidad que ha tenido tradición de celebrarse en Crevillent hasta hace relativamente pocos años. 

Y estas eran las Navidades de mi infancia y con el relato de algunas de mis vivencias culinarias de estos años os deseo una muy Feliz Navidad y un muy Feliz Año Nuevo.

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