Cinexín, por José Javier Martínez
Supongamos que tienes un mal día. Has tenido problemas con un compañero en la oficina, has discutido con tu pareja otra vez por lo mismo de siempre, hace calor, y además te han multado por no pasar la ITV del coche. ¿Qué hacer? Es fácil: ponte Un americano en París.
No va a solucionar nada de lo anterior, pero al menos te va a provocar una sonrisa. Y es que así era Gene Kelly. Un tipo que bailaba y cantaba con una energía que te reponía las ganas de vivir. Y que cuando sonreía, el mundo entero lo hacía con él. Este musical de 1951, dirigido por Vicente Minnelli, estaría en el Olimpo del género, junto al que es mi favorito: Cantando bajo la lluvia, también protagonizado por Kelly. El argumento es lo de menos. Lo importante son los números musicales, y, sobre todo, ver a ese pintor americano deslizarse por las calles parisinas, con sus zapatos de claqué, sus pantalones holgados, sonriendo, y haciendo que todo sea mucho mejor. Por cierto, fans de La La Land: aunque también es una película estupenda, dejaos caer de vez en cuando por el musical clásico, y veréis dónde empieza todo. Feliz verano.
Dirección: Vicente Minnelli
Guion: Alan Jay Lerner
Reparto: Gene Kelly, Leslie Caron, Oscar Levant, Georges Guétary, Nina Foch