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Árboles de quita y pon

De plantas va la cosa, por JUAN FRANCISCO EGEA MANCHÓN

A la hora de escribir mis articulitos en El Periòdic del Poble, uno se fija en lo que tiene más a mano en lo referente al mundo vegetal.


El otro día bajaba yo a tirar la basura y en uno de los jardines de toda la vida que da a la avenida San Vicente Ferrer me percaté de que los responsables del servicio habían ¿limpiado?, ¿podado?, ¿saneado?, las bayonetas españolas, léase “Yucca aloifolia”, que así con ese nombre común tan curioso se las conoce.

Yucca aloifolia situada en la avenida San Vicente Ferrer.


Desconozco si en el resto de la población se ha procedido de igual manera. Ante esta cuestión uno se plantea si realmente son necesarias este tipo de actuaciones: Cuando estamos privando, sobre todo a las crasas o suculentas como éstas, de buena parte de su verde, lo que hacemos es quitarles sus pulmones.


A ver si me explico. En una época de máxima acción fotosintética como es el verano, la planta necesita esas hojas (que en algunos casos, como en los dragos, son utilizadas hasta 8 años seguidas antes de agostarse), para poder efectuar correctamente sus procesos biológicos. Esto conlleva una serie de consecuencias a corto y a medio plazo.

Por si no lo sabéis, cada rama, cada hoja, cada tronco en una planta tiene su correspondiente en la parte subterránea, es decir, cada uno de esos órganos tiene una raíz asociada encargada de nutrirlo, lo que en conjunto forma su aparato radicular. Al no tener ya esas hojas, muchas de esas raíces morirán por proliferación de hongos, más si cabe en un sistema de riego urbano automático sobredimensionado, dada la poca agua que necesitan.
Pero he aquí que estamos hablando precisamente de plantas urbanas; es decir, el componente estético muchas veces se sobrepone a la salubridad del vegetal en cuestión.


Si de mi dependiera la conservación de nuestros jardines yo haría lo siguiente: Podaría las hojas secas todos los años pero las verdes sólo cada 5 o 6 años, porque si se hace con más frecuencia, aparte de lo anteriormente dicho, redundaría en un feo estrechamiento superior del tronco, al no tener tanta savia circulando, y de paso evitaríamos posibles nidos de ratas que se puedan alojar ahí. Seguiremos su evolución. Tiempo al tiempo.

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