Tag Archives: historias

Historias para contar: El primer reloj público de Crevillent

La medición del tiempo fue siempre una preocupación constante en la historia de la humanidad. Uno de los primeros instrumentos, el reloj de arena, fue utilizado durante siglos porque proporcionaba mediciones bastante precisas. Consistía en dos ampollas de cristal unidas por un conducto delgado que trasvasaba cierta cantidad de arena de una a otra y cuyo ciclo de trasvase correspondía a una hora de tiempo. La dificultad que entrañaba transportar dicho aparato de un sitio a otro, por ejemplo, para medir las particiones de agua de riego y horarios de los comercios, motivó que se inventaran los relojes mecánicos en el siglo XV. Cien años después, estos habían alcanzado una precisión extraordinaria. Fueron dotados de grandes mecanismos funcionaban como autómatas: su martillo golpeaba la campana dando las horas, medias y cuartos.

Historias para contar: Singularidades de nuestras Fiestas

Nos consta que se ha tenido que presentar al ministerio correspondiente un elaborado estudio sobre la fiesta de Moros y Cristianos: peculiaridades de sus celebraciones y el marco en el que se desarrollan (Crevillent ofrece buena gastronomía, alojamientos y actividades de tipo cultural: dos magníficos museos, el de Semana Santa y Mariano Benlliure). Sin embargo, creo conveniente recalcar algunas facetas de la »Festa» que la hacen diferente a las demás que se celebran en el Levante Español.

La pasaeta:

Concepción González, más conocida como “La Concha la Gallina”, era una mujer que tenía una trapería en el antiguo Crevillent. Este era un establecimiento de compra venta de cualquier tipo de enser o producto que se pueda imaginar susceptible de comprar o vender. Hay que pensar en las necesidades tan grandes que había en época de post-guerra en la que se aprovechaba cualquier cosa. Nada se tiraba. Y la chiquillería de aquella época, tan escasa de medios, iba todo el día casi sin comer, harta de menar, tras lo cual iba a recoger lo que fuera a la Rambla, que era el lugar donde todo el mundo tiraba los trastos que ya no quería.

Historias para contar: Raïm de flo i balabre. Pàmpols i fulles

Sé hablar valenciano, pero no escribirlo correctamente. Por eso me permito introducir de vez en cuando algún vocablo valenciano en mis escritos, como es el caso de hoy. En cierta ocasión, Francisco Javier Mas Pérez me comentó su interés por conocer palabras y dichos que usaban antiguamente nuestros mayores. En dos artículos suyos (El Periòdic del Poble de junio y septiembre, 2016), hablaba sobre estos temas. Y ahora me brindas la ocasión para añadir más cosas sobre estos temas con la intención de colaborar contigo y para que puedas ampliar tus conocimientos.

Historias para no dormir: Enfermo de amor

Cuando llegué aquí, hace ya algunas décadas, me sentí como un ciego que acababa de recuperar la vista. Todo era distinto al lugar de donde yo venía: las calles, las casas, la gente, las costumbres, los olores… Tenía que aprender a vivir aquí y la mejor forma era preguntar; preguntarlo todo como si fuese un niño que empieza el parvulario y va descubriendo cosas nuevas cada día. Recuerdo que me llamó la atención aquel hombre, aquel que todas las tardes, día tras día, paseaba frente a la Iglesia: ahora hacia arriba, ahora hacia abajo, para aquí, para allá una y mil veces, sin tregua, solo interrumpiendo el movimiento para mirar su reloj de pulsera y, acto seguido, el del campanario.

Historias para contar: De filaes y de música en La Festa

A mediados de  la década de los años setenta del siglo pasado, la Fiesta de Moros y Cristianos de Crevillent estaba todavía en proceso de consolidación, iniciado unos años antes. La improvisación en el diseño de los actos seguía siendo la regla general; incluidas las Embajadas. (Exceptuamos la celebración de la festividad de san Francisco de Asís culminada con la procesión en su honor. No olvidemos que la Festa nació para ser tutelada por el Sto. Patrón de la Villa). Cada año, desde su inicio en 1965, la incorporación de comparsas, hasta completar el número de doce, sería el síntoma significativo del entusiasmo generado en los crevillentinos hacia una Fiesta nueva que les hacía partícipes de manifestaciones lúdicas diferentes.

Historias para no dormir: “Viviendo en un mundo diferente”

Esta es la historia de un planeta, un mundo en el que solo existían dos continentes: Unoxo y Oncolg. Los habitantes de ambos lugares eran iguales: personas al fin y al cabo, pero a los moradores de Oncolg se les podía distinguir por su piel clara y frágil, sus cabezas sin cabello, sus rostros despoblados de cejas y pestañas y la obligación de extremar sus cuidados para evitar cualquier infección o golpe, incluso un insignificante resfriado o un imperceptible «coscorrón».

Historias para contar: Las Pascuas de 1931

La Semana Santa y la Pascua de hace 84 años (1931), y las de éste, coincidieron en las mismas fechas del Calendario Litúrgico. Una noticia de prensa del sábado cuatro de abril de 1931 informaba de lo lucidas que habían resultado en Crevillente las procesiones del día anterior, Viernes Santo. Dicho Sábado, llamado entonces de Gloria, se anunciaba la Resurrección de Cristo con el canto del Gloria en la misa de nueve. Era el momento en que las campanas de la Vieja Torre volteaban un buen rato y el pirotécnico local -el Trigo-, disparaba dos docenas de cohetes.

Historias para contar: El mal llamado Pont del Carafal

Es costumbre que tenemos en Crevillent, que para denominar ciertas calles y construcciones antiguas, empleamos nombres que nos faciliten su localización sin ser los correctos. Para ello recurrimos a identificarlas con personas que vivieron o tenían alguna propiedad en el mismo sitio. El que más ha perdurado de estos ha sido el mal llamado Pont del Olives por estar situado junto a la fábrica de este señor. Dicho puente, hoy desaparecido, cruzaba la Rambla para enlazar el Camino de Catral con Puertas de Orihuela. Sin embargo, el puente al que vamos a dedicarle mayor espacio es el que últimamente viene en la prensa repetidamente como “el Pont del Carafal”, hoy de actualidad por anunciar el Ayuntamiento trabajos de conservación en tan antigua construcción.

Historias para contar: Cien años del Teatro Chapí

Sorprende lo poco que se ha escrito acerca del Teatro Chapí en este año que se han cumplido los cien años de su inauguración, y sobre todo el impacto cultural que supuso  para el pueblo. Repetiremos extractadas las reseñas periodísticas de tan importante evento. La noche del sábado 14 de febrero de 1914, Crevillent se vistió de gala para asistir a la inauguración del Teatro Chapí construido en la plaza del mismo nombre. Autoridades locales y provinciales, familiares del insigne músico, fallecido pocos años antes, acompañados por un público expectante llenaron a rebosar el local. Tras los discursos protocolarios se puso en escena La Tempestad, una de las zarzuelas importantes de D. Ruperto, ejecutada por cantantes y músicos de relieve contratados para la ocasión. De entre los adornos del salón y escenario destacaba el telón de boca, una joya que debe restaurarse y conservar.