Nuestro arte: Paolo de San Leocadio

A finales del siglo XIV se estableció la misión evangelizadora en Valencia. En 1410 se creó un colegio para niños huérfanos y más tarde se crea otro para enfermos mentales por iniciativa del mercedario Gilabert Jofre, cosa que Joaquín Sorolla plasmó en su primera época con sus pinceles. En este tiempo se hizo patrona a la Virgen de los Desamparados. En 1437 el rey Alfonso el Magnánimo entregó a la Seo de Valencia los tesoros de la Corona de Aragón, entre los que más destaca la copa que usó Jesús en la Última Cena, el Santo Cáliz, que hasta la fecha se había guardado en San Juan de la Peña (Huesca) desde 1399. Valencia siempre estuvo muy unida a Roma, gracias al cardenal Alfonso de Borja, natural de Játiva y que pasaría a ser Inocencio III en el año 1455 y, más tarde, su sobrino Rodrigo de Borja ocupó también la Sede de Valencia como Cardenal pasando después a ser Alejandro VI en 1492. Este llegó a ser árbitro de los Reyes Católicos y los reyes de Portugal en los territorios descubiertos y también en la labor evangelizadora. Como quiera que la Seo de Valencia había tenido un incendio que había destruido las pinturas del ábside, el Santo Padre nombró a su sobrino Rodrigo Borgia Cardenal de Valencia. Cuando vino, trajo a la ciudad a Francesco Pagano y a Paolo de San Leocadio, para decorar de nuevo el ábside del Altar Mayor. El retablo de plata con sus puertas y la Lonja de los Canónigos, obra de Miguel Porcar, continuó en aquella época el deseo de enmascarar el estilo gótico con el barroco, como ocurre en la puerta de la plaza de la Reina que talló el alemán Konrad Rudolf y Nicolás de Bussy.

El retablo principal es de Hernandes de la Almedina y de Llanos. Paolo de San Leocadio vino a Valencia en la comitiva del cardenal futuro Alejandro VI en 1472 hasta su fallecimiento y trajo a España las novedades del Cuatrocento italiano. Está documentado que pintó un San Miguel que le encargara Játiva pero el San Miguel está en Orihuela, en la Seo. Los frescos de la Catedral sobre el Altar Mayor son descubiertos en 2004 detrás de una estructura barroca que los escondía. Paolo de San Leocadio tardó nueve años en pintar los doce ángeles músicos que se conocieron el 20 de junio de 2004. Existe la documentación de la contratación de los artistas. Estas figuras fueron encargadas por Rodrigo Borja en mayo de 1469 a causa del incendio anteriormente citado. En el museo de San Pio V se encuentra un cuadro del mismo autor que se llama “El lamento sobre Cristo muerto”. Los ángeles músicos ilustran la vida de la Virgen alredederor de la clave gótica del ábside.

Han desaparecido importantes obras de este pintor italiano. Hay dos ángeles vestidos, según apreciación del cabildo, con alas de oro y en los nervios hay frutas de oro fino y de azur. En el siglo XVII desapareció, concretamente en 1674, cuando el arzobispo don Luis Alonso de los Cameros deseaba hacer un retablo de plata en el Altar Mayor para adornar el mismo. La nueva obra fue hecha en el barroco durante siete años y once meses. Se dio por terminada la obra tapando los ángeles en 28 de mayo de 1682. Los ángeles músicos fueron ocultados con una nueva cúpula.

El presidente Francisco Camps deseó que se restaurase, ya que no se podía haber podido tocar en La Luz de las Imágenes. Así, en 22 de junio de 2004, bajo la direción de Dña Carmen Jerez pudieron volver a descubrir los diez primeros ángeles que estaban tapados y que rodeaban la clave con la imagen de la Virgen de la Asunción. Cuando el Santo Padre Benedicto XVI vino a Valencia se le dio un concierto con una reproducción de los instrumentos que llevaban estos ángeles. José M. Magro Gallardo




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