La pasaeta: Las Navidades de antaño

La Navidad de nuestra niñez, los niños de la postguerra, la celebrábamos con gran entusiasmo ya que había tanta escasez de todo que esos días los esperábamos impacientes. Con bastante antelación, toda la chiquillería hacíamos comentarios sobre la cena de Nochebuena y la comida del día de Navidad. Eran todo un acontecimiento extraordinario. El típico comentario era: “ma dit ma mare que el día de “Nal” té que fer un olla gran de pilotetes”.

Todos los hogares, a pesar de los momentos difíciles que atravesaba la Nación y de los pocos medios de los que disponían, procuraban organizar algo especial para esos días. Algunos ejemplos de ello eran: para los que teníamos campo matar un pavo, un cerdo, un cabrito o un “pollastre”. Típico también era hacer por esas fechas en las casas o en el “forn” “les tonyetes i almendraos”.

Poner los belenes con su estrella (muy importante) y cantarle villancicos al Niño Jesús. Los niños, pedíamos el “aguilando” a los abuelos y mayores. El 22 de Diciembre, eso sí, el Sorteo de la Lotería. El Sorteo de Navidad nunca se ha cancelado, ni siquiera durante la Guerra Civil, de tal manera que en 1938 se celebraron dos sorteos el día 22 de Diciembre, debido a que España estaba dividida en dos bandos, uno en Barcelona y otro en Burgos. En plena postguerra, el premio de la Lotería de Navidad eran 1,5 millones de pesetas (150.000 pesetas al décimo), y permitía a quien lo ganara enriquecerse de una forma notable. Recuerdo, que siempre les tocaba a los toreros más famosos del momento, supongo que porque dado su nivel adquisitivo, comprarían muchas series.

Todo el mundo se pegaba al aparato de radio en la casa de alguna afortunada vecina que lo pudiera tener, para oír la cantinela de los premios de la Lotería y los villancicos. El 28 de Diciembre, cómo no, hacíamos las típicas bromillas o inocentadas, la más recurrida pedir dinero prestado, ¡para así no devolverlo!

En Nochevieja, ni uvas ni nada, lo único que se estilaba era disfrazarse con lo que fuera y a la plaza con guitarras y bandurrias a cantar villancicos. Ahora son otros tiempos, tenemos de todo, unos más y otros menos. Hemos avanzado mucho, pero… Antes, ahora y siempre, lo que perdura es el valor seguro de la unidad de la familia. Lo más importante. Y es importante saber qué es lo importante. ¡Felices Fiestas! Joaquín González Durán




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