Cosas de Crevillent: La Rambla

Desde que se hicieron las primeras casas al otro lado, allá por el año 1753, quedaron aisladas del resto de la población por este cauce de aguas pluviales, que se hacía muy peligroso cuando venían grandes avalanchas, que arrastraban todo a su paso, con graves pérdidas materiales y, a veces, humanas. Esto fue así durante siglos hasta que en la década de los años 70, del pasado siglo, siendo alcalde D. Cayetano Belso, se encauzó desde la parte más alta hasta la más baja, por debajo del pueblo, y aunque no faltaron agoreros que decían que era insuficiente, esta gran obra de infraestructura, ha sido la solución a tan gran problema.

La culminación del aprovechamiento de este espacio ha sido su urbanización, por la que disfrutamos de un gran paseo, parques infantiles y varias fuentes, como la de la plaza de la Comunidad Valenciana, que evoca un barco, con la popa, proa, ojos de buey y el palo mayor que forma el surtidor. El viaducto de la calle San Sebastián descansa sobre ocho puntos en cada extremo y estos, a su vez, en dos arcos de medio punto invertido que forma la parte inferior de un barco (la quilla), que con el cableado del interior lo hace vibrante.

Esta reciente segunda parte se ha construido con el alcalde actual, D. César Augusto Asencio Adsuar, con proyecto de D. Alfredo Aguilera, arquitecto municipal.

Lejos quedan los tiempos en que las calles eran de tierra y no estaban pavimentadas, y cuando llovía se llenaban de surcos y socavones haciendo difícil el tránsito y había que retirar la acumulación de arrastres cuando dejaba de llover. La urbanización de la Rambla, juntamente con la Casa de la Cultura, son la seña de identidad de Crevillent. Luis Ramón Sánchez Pérez

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