Nuestro arte: El bravo torrente que una vida se llevó

Nuestro pueblo está surcado por un torrente o rambla que solo lleva agua cuando llueve en cantidad en un determinado sitio; en este caso en el paraje del Castellà donde se encauza el agua de una forma torrencial sobre todo cada vez que hay una “Gota fría”. En estos casos, el torrente se convierte en un elemento perverso y destructivo, ya que derriba las tapias de los huertos lindantes y arrasa todo lo que encuentra a su paso Me contaba una señora que era vecina del huerto de los datileros, hoy comparsa de los Astures, que había un bancal redondo a continuacion del huerto de estos señores y que tenía un algarrobo en el centro y en una salida del torrente la cabeza del mismo le dio un beso al bancal y se llevó por delante el bancal y el algarrobo. Enfrente estaba el huerto de mis primos Amalia, Manuel y Antonio y había veces que arrasaba las tapias del huerto y lo dejaba todo inundado durante largo tiempo. Allá sobre el año 1920 ocurrió un hecho que conmocionó a todo el pueblo. Un abuelo y su nieto iban al campo dando un paseo por el cauce de la Rambla cuando de repente se precipitó el tiempo y empezó a llover torrencialmente y el agua se los llevó por delante. Esta anécdota la referí yo en cierta ocasión y la corraboró Pilar Penalva que, todo sea dicho de paso, fue una gran amiga y una excelente persona. Pilar me dijo: “Sí, José Manuel, el anciano era mi abuelo y el niño era mi hermano”. La gente del pueblo estuvo varios días buscando al niño y al cabo de unas jornadas fue encontrado sin vida debajo de un árbol, en el paraje de la Rambleta. Todo esto es lo que tiene de bravo el torrente y quería recordarlo a pesar de ser un año en el que no ha caído ni una gota. Cuando la Rambla sale siempre hace de las suyas. José M. Magro Gallardo

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