Historias para contar: Los Santos Patronos de Crevillent

En la revista Moros y Cristianos de 2012, D. Miguel Pomares Riquelme, publicó un bonito artículo: “Francisco y Clara de Asís” (p. 160), analizando con datos históricos la similitud de virtudes que caracterizaron a ambos santos… A modo de introducción dedicaba unas palabras, con la intención -creo yo-, de disipar dudas sobre los santos venerados tradicionalmente en Crevillent. Transcribo las primeras líneas: “San Francisco es nuestro santo patrón y en estos tiempos de aires feministas puede parecer parcial este patronazgo exclusivamente masculino”. Desconozco si el párroco de Ntra. Sra. de Belén utilizó fuentes de información de la Secretaría del Obispado o del Archivo Parroquial, con el fin de reafirmar la singularidad de dicho patronazgo.

 

Por mi parte añadiré que la documentación histórica consultada a partir de la segunda mitad del siglo XVII, confirma dicha advocación. Anterior a ésta consta la de san Roque designado patrón por el segundo Sínodo Oriolano en el año 1600. Por ello no es de extrañar que tuviera hornacina en la calle a la que dió su nombre, en aquel tiempo la principal del pueblo; nominación que todavía perdura. Todos los indicios sugieren que, en el transcurso de los años, los feligreses optaron por sustituir a san Roque por san Francisco como patrón de Crevillent. La influencia religiosa que los franciscanos descalzos del Convento de Elche ejercieron en la comarca debió ser factor determinante para su implantación. A final del siglo XVII ya se celebraba con brillantez la festividad.

 
Mención especial merece Cayetano de Thiene, y su antigua ermita en la sierra, lugar de exacerbadas manifestaciones de veneración durante el siglo XVIII, origen de disturbios que obligaron a las autoridades a clausurarla. Verdad es que la devoción al santo creció espectacularmente a final del siglo XIX. De ahí que el Ayuntamiento, recogiendo el sentir de los ciudadanos decidiera sufragar las funciones religiosas y celebraciones populares en el día de su festividad. Resulta significativo que en los justificantes del dinero gastado en actos religiosos, el señor cura dejara escrito: “Glorioso Patriarca San Cayetano”. Sin embargo cuando se trataba del Seráfico, tanto el Ayuntamiento como los párrocos siempre redactaron: “San Francisco de Asís Patrón de esta villa”.

 
Debido al mencionado auge de fervor a San Cayetano, coincidente con el declive experimentado por el de San Francisco, los crevillentinos, comenzaron a calificarle como copatrón. Incluso en reseñas de prensa de la época dedicadas a los festejos del 7 de agosto le llegaron a denominar patrón. Ahora, desde hace unos años se pretende incorporar de nuevo el título de copatrón. Plausible iniciativa que obviamente debe trasladarse al Obispado para su aprobación, si se desea oficializar dicho título. Escribo estas lineas con el cariño que siento por las tradiciones de Crevillent y por ello acepto el contenido de las palabras del Sr. Cura de Ntra. Sra. de Belén formuladas al principio de este escrito.

 
De todas formas, doctores tiene la Iglesia. Salvador Puig Fuentes




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