Nuestro arte: La Fábrica Grande

Allá por los años 1820 un matrimonio de crevillentinos que trabajaba la alfombra, poco a poco empezó a agrandar el negocio de alfombras: unas de junco, otras de esparto, coco, pita y yute, que eran pintadas con moldes a mano, y otras de lana de excelente calidad hasta llegar a construir una gran fábrica con procedimientos muy rudimentarios. En todas las ferias de muestras se llevaron los primeros premios no solo nacionales sino también internacionales.

Empezaron de una forma modesta y su negocio fue tomando auge. Llegó a ocupar casi todas las casas que había a orillas del cauce de la Rambla que surca todo el pueblo. El huerto del Puente Nuevo (hoy colegio Primo de Rivera), también era una propiedad que pertenecía a la Fábrica Grande. Ésta tenía propiedades a la derecha y a la izquierda de la calle Tejedores. Allí era donde había un arco y tenía la devoción que se solía poner entonces (hoy se pone San Pancracio) en las fábricas y talleres, que era la Virgen del Carmen. Estaba en el centro del arco y fue quien le dio el nombre a la calle. Con el arco tropezaban los camiones que pasaban y la Virgen se pasó a una capilla en una casa particular, por lo que el arco tuvo de demolerse y dejó de existir. Estaba a espaldas de la calle Tejedores, situado desde la esquina de las escaleras que bajan a la Rambla hasta la esquina de la casa de enfrente.

El fundador de la Fábrica Grande fue Manuel Mas Hurtado (el tío Hurtado, de ahí el apodo de la familia) y su mujer era María Espinosa Mas hasta el año 1860. No solo formó esta gran fábrica sino que pusieron alguna tienda en Barcelona y creó una sociedad con sus hijos, Manuel Mas e Hijos.

De ahí que parte de la familia vivía en Barcelona y estaban siempre a caballo entre esta ciudad y Crevillente. La otra parte vivía en el pueblo llevando la fábrica. Durante la vida comercial de esta razón social, sus artículos se presentaron en diversas exposiciones nacionales e internacionales, de ahí que compitió en Valencia y en París en 1867. También compitió en la exposición Aragonesa de 1868, celebrada en Zaragoza. También estuvo presente en la Feria Internacional de Viena en 1873, donde obtuvo dos medallas. En el año 1876 acudió a la feria Internacional de Filadelfia en los EE UU, donde obtuvo un Diploma de Honor. También el rey Alfonso XII la nombró Miembro de la Sociedad de Fomento Española en el año 1878.

Al fallecer su fundador la razón social cambió de nombre y pasó a llamarse Manuel Mas e Hijos, y durante esta etapa continua estando presente en gran número de Ferias y Exposiciones, como las internacionales de París y Barcelona en el año 1898, donde fue distinguida con Medallas y Diplomas de todas las categorías. Esta empresa paso a llamarse la “Fábrica Grande”, porque llegó a tener más de mil trabajadores.

A la muerte de Manuel Mas Hurtado en el año 1880, la fábrica quedó dividida en tres partes, una que era de su hijo Manuel que era el primer tramo que estaba en la calle del Carmen antes de llegar a la calle Tejedores (conocida en la parte de la Sellua). El segundo tramo era el que heredó de su padre el hijo más pequeño, Salvador, que continuó con el negocio del padre. Con el tiempo se enajenaron los terrenos y hoy son viviendas que están habitadas por familias particulares. El tercer tramo es el que heredó Antonio Mas Espinosa, hermano del anterior y también por compra a sus hermanos. Antonio tuvo cinco hijas y allí hizo tres edificios para destinarlos a fábrica. El edificio de la esquina se lo legó a su hija Inés, la siguiente a Victoria, y la tercera a Encarnación (los hijos de esta señora vendieron esta propiedad). Las dos casas anteriores no se vendieron y Augusto Mas Quesada, hijo de Manuel (hijo del tío Hurtado) siguió con el negocio familiar en los albores de este siglo. En el año 1903 absorvió la titularidad de la empresa que pasó a llamarse Augusto Mas Quesada, que era nieto del fundador y éste emprende la renovación de la maquinaria de los telares de última generación. Se inicia la fabricación de las alfombras estampadas con aerografía, llegaron a conseguir verdaderas obras de arte en este campo de la artesanía. Este tipo de alfombras duró hasta hace pocos años que salieron nuevas formas de hacer alfombras. En el año 1909 la firma Mas consiguió una medalla de Oro en la exposición regional de Valencia y un Diploma de Honor con medalla de plata en la Iberoamericana de Sevilla del año 1929 al 1930.

La primera parte de la que he hablado antes, la de Manuel, la llevaron sus hijos Alfredo y Francisco, que eran hermanos de Augusto. También se dedicaron a la fabricación de alfombras. Justo al lado estaba la de Don Salvador que también se dedicaba a la alfombra. Esta parte se ubicaba en la esquinadonde estaba el arco en la calle Tejedores. Los otros hermanos como Pepa, Concha, María, Antonia y Ramón vendieron a sus hermanos la parte correspondiente del negocio familiar. Solo María se quedó la propiedad del huerto de Villa Concha (hoy Colegio Primo de Rivera) y que a su muerte legó a su sobrina Conchita como mejora. Augusto empezó otra vez a fabricar alfombras en 1903 en la parte de la esquina que le correspondió a la mujer de su padre Antonio. Así es que había tres partes en lo que en sus orígenes fue la Fábrica Grande: una la de Manuel, otra la de Salvador y la última la de Antonio, frente a la de Salvador. Hoy solo queda el último enclave en lo que Antonio Mas le legó a su hija Inés y a su hija Victoria, conocida como la fábrica de Augusto Mas. Las calidades conseguidas en esta empresa y los dibujos que en ella se hacen son dignos de admiración. José M. Magro Gallardo




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