Sponcify: Eternal Summers – The Drop Beneath (Kanine, 2014)

ES

Últimamente están proliferando mucho las bandas con chica asiática al frente, es el caso de The Pains Of Being Pure At Herat, de The History Of Apple Pie o DEla que nos ocupa este mes en la sección: Eternal Summers. Y aunque este trío de Virginia liderado por Nicole Yun no es nuevo en esto de la música, ya que este es su tercer trabajo de estudio, es ahora aprovechando esta corriente cuando alcanzan cierta notoriedad en los medios. Simple casualidad ¿o no? Soy de la opinión que esta circunstancia no es la que ha propiciado el despegue de la formación, pues ha hecho meritos suficientes a lo largo de los cinco años de vida para ser considerado un buen grupo, y no es por tanto una simple cuestión de estética, sin embargo a veces no basta con eso y hay que aprovechar la ola para subirse a ella cuando pasa. Conviene matizar de todas formas que los sonidos de Eternal Summers van por otro lado y lo único que les emparenta a esas dos bandas es el origen de su cantante. Los de Virginia se mueven por el dream pop electrónico, el punk o la nueva ola mientras que los dos primeros lo hacen por shoegaze. Nicole y sus chicos estarían más cerca quizás de otras formaciones como Verónica Falls o Dum Dum Girls, por citar otros dos ejemplos. Para definir la música de la banda podríamos apuntar que practican una combinación de armonías vocales, estribillos pegadizos con sencillas melodías, todo ello aderezado con una base electrónica contundente. La producción corre a cargo de Doug Gillard que estuvo en bandas como Guided By Voices o Nada Surf, y que algo sabe de todo esto que comento.

El álbum se abre con 100, toda una declaración de intenciones de por donde se va desarrollar el disco. Es importante seleccionar bien la primera canción. Le siguen A Bourial, Gouge, que fue el magnífico single de presentación, y Keep Me Away, hasta llegar al punto de inflexión, el corte cinco, mi favorita Never Enough, una píldora de electropop melancólico que te hipnotiza nada más escuchar los primeros acordes. Destacar también Not For This One y la enérgica The Drop Beneath que cierra y da nombre al disco. En definitiva los once cortes de este nuevo trabajo hacen que el álbum alcance el notable alto, que esta fenomenal para maltrechos tiempos que discurren donde cuesta mucho encontrar discos de calidad y muy poco música de usar y tirar. Carlos Poncini




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