Nuestro arte: Orígenes de El Prendimiento

La Semana Santa actual se organizó en el siglo XIX. Mi bisabuelo Magro, según contaba mi padre, su hermano Vicente y su abuela María (llamada familiarmente mama María) contribuyeron al desarrollo y auge de la celebración, como tantos y tantos crevillentinos. Mi bisabuelo Manuel Magro Lledó compró la Virgen de los Dolores. Sus hijas María (fue profesa en las Salesas Reales en Valencia), Dolores (capuchina en Alicante) y Teresa (casada con el doctor Francisco Mas Candela) fueron las primeras camareras de la Virgen Dolorosa.

Su hermano Vicente Magro Lledó era hermano de Manuel y de María, casada ésta con un médico muy querido en el pueblo y llamado popularmante el “siruxa Maleno” (a su madre le llamaban Malena). Vicente, casado con María Antonia Juan, era una persona extremadamente fuerte. Él llevaba en sus brazos el Cristo de la Victoria, sin andas. A su muerte ya puso las andas su sobrino Vicente Magro Espinosa.

Estos tres hermanos fueron los que pensaron en comprar El Prendimiento de Jesús. El abuelo Magro (Manuel) pagó la tercera parte y la noche del Miércoles Santo cuando terminaba la procesión el Paso se guardaba en una posada que Manuel tenía a la entrada del pueblo (tras su muerte sería la fábrica del tío Quino y el garaje del Ruch) y que fue parte del patrimonio que le tocó a mi abuelo Manuel y que enajenó después de su muerte sobre 1914.

Otro hermano que colaboró fue Vicente Magro Lledó y así fue hasta que ocurrió su muerte. Entonces, su mujer, María Antonia Juan, se marchó a vivir con su hermana y sus sobrinas, las de Juan: Paco, Hifigenia (casada con el médico Lledó), Rosa, María y Aurora, casada con mi tío José Magro Quesada). Como la tía María Antonia Juan vivía con ellas el paso lo llevan a desmontarlo en su casa y guardarlo. Lo desmontaban en la calle. Por una parte se desatornillaban las figuras y se bajaban al sotano de la casa. Las andas se guardaban en la entrada de la casa. Esa es la relación que tenían las de Juan con el paso.

De los tres hermanos, la mama María, como su marido estaba enfermo (el médico) pasaron a ser los yernos. Es decir, los maridos de sus hijas. El que no quiso intervenir fue Ramos, que era farmacéutico en Rojales y estaba casado con Constantina Quesada Magro, hermana de mi abuela (mis abuelos Manuel y Leandra eran primos). Después intervino en la compra otro yerno, Antonio Mas Espinosa, fabricante de alfombras y uno de los dueños de la Fábrica Grande. Estaba casado con Amalia Quesada Magro y era cuñado de mi abuelo Manuel. El otro yerno de la mama María era Manuel, que era sobrino y estaba casado con su hija Leandra.

A mi padre lo hicieron presidente del Paso cuando era un adolescente. Él estaba muy vinculado al Paso por las tres ramas, por su abuelo Manuel, su tío Vicente y por su abuela María. Apenas tenía 18 años cuando compró la corona para Jesús y cuyo diseño aun conservo yo y siempre guardó su cuñada Aurora hasta su muerte.

La colaboración de mi padre con el Paso siempre fue muy espléndida. Por una parte daba medio saco de harina (50 kilos) y pagaba los gastos que ocasionaba su salida. La Rina, que colaboraba en el Paso, hacía alguna rifa para contribuir con los gastos. El Paso siempre se paró en la puerta de mi casa como reconocimiento a todo lo expuesto. Ojalá nunca deje de hacerlo. Yo no sé el tiempo que viviré pero con este artículo quería dejar costancia de cómo llegó el Paso de El Prendiment a nuestro pueblo. José M. Magro Gallardo




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