Nuestro arte: Sofonisba Anguisola

La biografía de esta mujer fue muy interesante. Tratar de resumirla en unos párrafos es muy ambicioso. Sofonisba Anguisola era hija de un aristócrata genovés y la madre era una dama muy influyente. Tuvo muchas hermanas y un hermano. Los padres les enseñaron a todos un oficio y por eso cuatro de las hermanas fueron pintoras, pero ninguna de la talla de Sofonisba. Elena, otra hija, fue monja -su hermana le pintó un retrato- y la última de sus hermanas, Minerva, sería escritora y latinista. Su hermano Asdrubal fue músico y estudió latín. Desde su adolescencia fue enviada con su hermana Elena a estudiar pintura con Bernardina Campi en Cremona, su pueblo natal. Era un respetado pintor de retratos y escenas religiosas de la Lombardia. Después estudió con Bernardino Gatti (conocido como Sonajo) tres años más. De aquella época es la obra “Campi pintando a Sofonisba” de 1550, actualmente en el museo de Siena.

Cuatro años después se marchó a Roma y conoció a Miguel Angel, que le pidió que pintase a un niño llorando y Sofonisba pintó un niño mordido por un cangrejo. Miguel Angel captó enseguida el talento de la joven y entre ellos se estableció una estrecha amistad hasta tal extremo que éste le dejaba su bloc de notas para que ella pintase pero interpretando los apuntes según su estilo personal. Miguel Ángel la guió durante dos años. Vasari dijo de ella que era una gran pintora. Pero fue una pena que estuviese limitada por la mentalidad de la época , que no permitía que una señora de su clase llegara a pintar anatomía del natural. Era inaceptable que una señora viese cuerpos desnudos. Por eso ella siempre pintó retratos con poses informales, por ejemplo a sus hermanos jugando al ajedrez.

Fue llamada a Milán por el duque de Alba para que pintase su retrato. Quedó el duque muy satisfecho y se lo comentó al rey de España Felipe ll. Retrato que tuve ocasión de ver en una exposición de obras cedidas por la Casa de Alba en el Casón del Buen Retiro en Madrid, hacia 1971. El rey la invitó a España a visitar la Corte. Con 27 años llegó a Madrid y se convirtió no solo en pintora de la Corte sino también en amiga de la joven reina Isabel de Valois, la tercera esposa del rey, a quien pintó innumerables veces. Coincidió en innumerables trabajos con Alfonso Sánchez Coello llegando los dos a tener un estilo muy similar. Tras la muerte de Isabel, pintó al monarca con el rosario en la mano dos veces, abatido, triste y envejecido. Como ya no estaba su amiga la reina el rey pensó en un matrimonio para ésta con Francisco Moncada, hijo del príncipe de Palermo, virrey de Sicilia . Fue una gran boda, en la que recibió una gran dote del rey de España. A los nueve años de matrimonio murió su marido.

En un viaje por mar conoció al que sería su segundo esposo Horacio Lomelillo, capitán del barco en el que viajaba. Se casó en 1580 en Pisa y se estableció en Genova en una gran casa que sufragó el rey de España. En el año 1623 recibió la grata visita de Anton Van Dyck, que pintó varios retratos de ella e hizo apuntes en sus cuadernos de notas. Muchos biógrafos hablaron de ella. Murió a los 93 años en Palermo el 1625. A los siete años de su muerte, en la celebración del centenario de su nacimiento, Horacio puso una inscripción en su tumba que reza así: “A Sofonisba , mi mujer… Quien es recordada entre las mujeres ilustres del mundo destacando en retratar las imágenes del hombre…”. Horacio Lomelillo estaba muy apenado por la pérdida de su gran amor.

Son cincuenta las obras atribuidas a ella en el Museo del Prado. Las hay en los mejores museos del mundo.

José M. Magro Gallardo




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