ENTREVISTA Franjavi Quesada, pintor: “Tras ser padre y profesor veo el arte con un sentido más juguetón aún”

fv3Esquiva cámaras y micrófonos con casi tanta maestría como dibuja. Quizás sea también parte del juego en el que vive un artista cuya proyección debería ser tan “grande” como sus cuadros. Franjavi Quesada es un fuera de serie en todos los sentidos. No hay un estilo que lo defina. “Más bien soy un antiestilo” y es complicado ver dos cosas iguales suyas: “la verdad es que intento hacer series de cuadros pero en el tercero ya me canso y pienso en no aburrir al espectador”.

Estudió Bellas Artes en la Universidad de San Carlos en Valencia, realizó el Doctorado en Granada, donde lo pasó “muy mal porque había muchas tapas”. Se marchó entonces a otro sitio de taperío singular, Murcia, para el Curso de Adaptación Pedagógica, para dar clases, y desde 2000 es profesor de Educación Plástica y Visual en los colegios Nta. Sra. del Carmen de Crevillent y en La Purísima de Callosa. Huye de los focos. “Puede que me mueva poco porque no me gustan las inauguraciones y además estoy liado con mis hijas y las clases. Me obligo de vez en cuando a hacer alguna exposición para obligarme a pintar”. La última muestra en Crevillent fue en 2001 y entre tanto ha mostrado sus obras en Caravaca y Elche. De ahí que sea aún más trascendente la muestra que tiene en la Casa de Cultura hasta el 14 de febrero. Titulada “Fábulas y reflejos”, Franjavi presenta 26 pinturas en acrílico “varios años y estilos, intento que no sea aburrida. Lo que hago es experimentar con las técnicas y con la temática”. Y en cuanto a su estilo, aunque muchos se lo dicen “no es surrealismo, ya que éste evita la razón. Yo sigo utilizando la razón y la lógica pero para construir ideas imaginativas. Juego con las palabras, con los conceptos, con los contrarios. No es para nada los automatismos psíquicos de los surrealistas. A mí me interesa jugar. E igual que juego con los materiales juego con los conceptos”. Y en ese juego que Franjavi convierte en arte, el espectador tiene un papel esencial: “A mí no me gusta poner títulos porque las historias que yo planteo están inacabadas. Parto de una idea y cuando estoy pintando la idea puede cambiar. Y luego la interpretación que le da la gente al verlas a veces es mejor que la idea que yo tenía en un principio”. En este sentido, “el título ya condiciona, te puede dar una pista pero no se explaya”. Movimiento y color son igual de importantes en su obra. “Yo lo que hago es experimentar. Entiendo la pintura como una búsqueda constante. Para mí es probar, jugar, entonces en algunos aspectos me interesa más el movimiento y en otros el color. Hay cuadros que son más realistas que otros porque me parece que lo pide el cuadro. A veces son más expresionistas, porque me parece que la idea ya estaba resuelta. Los estilos son como formas de decir las cosas. Tú no empleas el mismo lenguaje para contar un chiste que para dar una clase. En la pintura pasa lo mismo”. Y sí, “el hecho de ser padre y de dar clase a los niños me ha hecho estar un poco más loco si cabe y de ver las cosas aún con un sentido más juguetón, más lúdico…”. Y se define: “Juego con conceptos, cosas opuestas, con el nombre de las cosas…

Hay personas que se dedican a buscar un estilo y se quedan ahí, pero hay más mundo por ahí fuera. Yo soy antiestilo. A la que puedo cambio, aunque si lo tuviera que definir mi estilo sería reflexivo… Ahora mismo Franjavi trabaja en una novela gráfica, «La Cambra». Un niño que va perdiendo las cosas de la infancia. Su madre las tiraría a la basura y se pone muy pesado preguntando dónde están. «Eso está en la cambra con todos los trastos» y él crece pensando que todo lo que desaparece en su vida está en la cambra… “Es autobiográfico”, asegura el artista.

REDACCIÓN: Vicente López Deltell

 




coded by nessus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.