Nuestro arte: La fundación de Cooperativa

coopeEn el mes de septiembre de 1923, el capitán general Primo de Rivera de Cataluña dio un golpe de estado, sublevándose contra el Gobierno y estableciendo una dictadura que duraría hasta 1930. Este periodo fue una época de esplendor para todo el país. Fue una época de bienestar en todos los órdenes sociales, económicos y políticos. Aquí en Crevillente, la industria fue muy boyante.Se crean centrales gracias al descubrimiento de la dinamo, ya que este permitió producir electricidad en las centrales térmicas empleando un alternador y un transformador. Éste hizo posible que pasara la corriente eléctrica a través de un cable eléctrico. Y llegó a ser fuerza motriz en las máquinas de la industria. En los transportes, en el ferrocarril y tranvías y en sistemas de comunicaciones. Así aparecieron y se generalizaron el teléfono, el telégrafo radiófono, el cine y sobretodo la iluminación. En Crevillente, el transformador estaba situado en la calle del Abrevadero, en el antiguo lavadero. La luz que había en aquella época en el pueblo era muy deficiente, de muy poca potencia, débil. Era luz de gas pobre y estaba en manos de la familia Aznar.

Había casas que tenían su propia luz de gas pobre en máquinas domésticas. En el pueblo empezó a funcionar sobre el año 1908. Décadas más tarde hubo una familia que tuvo la feliz idea de emplear las nuevas técnicas eléctricas, creando una cooperativa en el año 1925, con el objetivo de disponer de más calidad en la luz. Estos fueron los hermanos Magro: Vicente, Manuel y Damián. Vicente, como estaba llevando la administración de su negocio familiar, se encargo de la parte administrativa del nuevo negocio. Los otros hermanos se ocupaban de la parte industrial del negocio, que tenían en la estación. A todo esto, como tenían gran amistad con José Candela Lledó, también lo embarcaron en la empresa.

Fue a través de una concesión oficial para generar más luz, por la cual el Gobierno les concedió un Salto en Calasparra, que en la actualidad aún pertenece a la Cooperativa Eléctrica San Francisco de Asís. Ha sido una pena que no se hubiese conservado un archivo en el que se guardasen los documentos y entresijos que se fueron originando en los primeros años de existencia. Ocurrió algo así como con el archivo municipal, que desapareció desde sus orígenes hasta el siglo XIX gracias a la experiencia de los traperos que se encargaron de hacerlo desaparecer. Han llegado hasta mí unas hojas sueltas de un libro de actas que, a pesar de tener muchos años, guarda alguna que otra anécdota de sus orígenes.

En ellas se habla de una deuda que Almadenes tenía con la empresa y que se iba a cobrar quedándose una caseta de un transformador de la luz que pertenecía a esta empresa. Yo personalmente conservo el título original de mi padre como una gran reliquia que ha quedado estacionada en el tiempo y que le otorgaron en los actos fundacionales. Sería muy loable que esta entidad recordara con una placa o cualquier otro motivo esta gesta, para que el pueblo sepa quiénes fueron sus fundadores y en qué época se fundó para convertirse en un verdadero referente.

José Manuel Magro Gallardo. Licenciado en Bellas Artes y Filosofía




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