A Crevillent que és un tresor: Reconocimiento de la arquitectura de El Realengo

realengodibuEn repetidas ocasiones me he referido a la arquitectura y el urbanismo del Poblado de Colonización de El Realengo proyectado por José Luis Fernández del Amo –actuando como arquitecto del Instituto Nacional de Colonización-, destacando sus importantísimos valores y su calidad. Hoy lo hago de nuevo toda vez que, una vez más, se reconoce públicamente su importancia.

El lunes 7 de Octubre, a instancia del Colegio Oficial de Arquitectos de Alicante, se reconoció la arquitectura del poblado por parte del DOCOMOMO (Documentation and Conservation of buildings of the Modern Movement), una entidad internacional, creada en 1990, cuyo objetivo fundamental es el estudio y documentación de la arquitectura del Movimiento Moderno con el fin de lograr su reconocimiento, como parte de la cultura del siglo XX, su protección patrimonial y su conservación.

Para lograr estos objetivos ha sido indispensable detectar qué edificios constituyen este patrimonio, conocer las circunstancias que le dieron origen, documentar los proyectos que los generaron y evaluar sus condiciones actuales. En sucesivas etapas se han documentado diferentes temáticas de la arquitectura española de este Movimiento Moderno, hasta completar un registro de unas 1.200 obras. En un sencillo acto que tuvo lugar en el soportal del primitivo Ayuntamiento -hoy Centro Cívico José Luis Fernández del Amo-, en el que participó nuestra corporación municipal -representada por nuestro Alcalde César Augusto Asencio y un nutrido grupo de concejales-, además del Presidente y representantes del Colegio de Arquitectos de Alicante, se colocó una Placa conmemorativa del evento. Tras las palabras de reconocimiento de los valores de su arquitectura, hicimos un breve recorrido por el lugar, deteniéndonos en la iglesia. Una vez más nos deleitamos con su arquitectura valorando, además, las magníficas obras de los escultores abstractos alicantinos que la potenciaron. De nuevo nos sorprendieron las vidrieras del interior de la nave, la fachada-retablo de la Anunciación del atrio -ambas obras de Adrián Carrillo-, el remate del baptisterio con la pirámide plegada y la abstracta paloma metálica que la sobrevuela. De nuevo reivindico que no se protege nuestro patrimonio con leyes sino con sensibilidades. Resultan imprescindibles y dignos de consideración este tipo de gestos que ponen su mirada en objetos tan frágiles y, habitualmente, tan poco valorados. Es cierto que nuestro Plan Municipal de Ordenación Urbana establece una rígida normativa que debería ser suficiente para garantizar la protección de la extraordinaria arquitectura proyectada y construida por Fernández del Amo en El Realengo, pero una cosa es predicar y otra, bien distinta, dar trigo. Todos conocemos que, lamentablemente, el deterioro de las condiciones originales de este bello ejemplo arquitectónico se ha producido y se sigue produciendo, de manera irreversible, tanto en el casco urbano como en las viviendas diseminadas de los primitivos colonos, de las que poco o nada queda a pesar de esta explícita protección. Por fortuna no sucede lo mismo con los edificios llamados oficiales. Hoy de nuevo aplaudo que nuestra Corporación Municipal entendiera, hace pocos años, que resultaba imprescindible una importante actuación tanto en el espacio público urbano como en el edificio del Ayuntamiento. Por suerte para todos, el edificio de la iglesia, a pesar de haber perdido, hace ya muchos años, su claustro, progresa adecuadamente. Celebrémoslo.

Enrique Manchón, Doctor Arquitecto




coded by nessus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.