Historias para contar: Raïm de flo i balabre. Pàmpols i fulles

Sé hablar valenciano, pero no escribirlo correctamente. Por eso me permito introducir de vez en cuando algún vocablo valenciano en mis escritos, como es el caso de hoy. En cierta ocasión, Francisco Javier Mas Pérez me comentó su interés por conocer palabras y dichos que usaban antiguamente nuestros mayores. En dos artículos suyos (El Periòdic del Poble de junio y septiembre, 2016), hablaba sobre estos temas. Y ahora me brindas la ocasión para añadir más cosas sobre estos temas con la intención de colaborar contigo y para que puedas ampliar tus conocimientos.

En la foto insertada en el primero de los artículos, la flor de la derecha es efectivamente de baladre y la de la izquierda de color rosa también; son las dos variedades -ambas venenosas-, que produce la adelfa o baladre, y la mata verde que se ve no es cantueso, es baladre. Esta planta que abundaba en las laderas de la Rambla era la que hace años se utilizaba el día del Corpus para alfombrar las calles por donde iba a pasar la procesión solemne del Santísimo. Respecto a esta flor, no conocí el significado que mencionas relacionándola con cosa insignificante. Sí he conocido una clase de uva que denominaban ”raïm de flo i baladre” cuyos granos, un poco alargados, eran de color rosa, pero precisamente por este llamativo color los pájaros y luego las avispas se los comían dejando casi pelado el ”xangló”. (En el patio de la casa de mis padres había una parra).

Aludes a ”garbes de llenya” para quemar en la cocina una vez encendido el fuego con ”fatxos de dinaes”. Les garbes estaban formadas por varas finas de ramas de la poda de almendros, algarrobos y sobre todo sarmientos atadas por la mitad. Les ”dinaes” de la misma altura que las anteriores pero de mayor volumen por su poco peso eran de ramitas secas de arbustos que abundaban por la sierra, apreciadas por su fácil combustión. Se denominaba ”fatxo” a una de estas ramitas imprescindibles para prender fuego a la leña del hogaril. (Creo recordar una poesía de D. Anselmo Mas Espinosa aludiendo al jornalero dominical que llegaba cargado de ”dinaes”). El precio de ”les garbes” que tenían el mismo volumen pero diferente peso variaba según la calidad de la leña.

Otro de los dichos antiguos, hoy en desuso, ”el que tinga cuc que pele fulla”. El ”cuc” era el gusano de seda y la ”fulla” la hoja de morera que alimentaba al gusano, tan importante en siglos pasados para la fabricación de la seda que pagaba un impuesto llamado de ”la hoja”. De ahí que el mencionado dicho se empleara para dar a entender que uno no se debía inmiscuir en asuntos que no eran de su incumbencia. Otra clase de hoja, la de la vid y la de higuera eran y son conocidas como ”pàmpol”. ”Portava una cestelleta en raïm, o albacores, tapaes en pàmpols”. (En Crevillent era más habitual decir albacores que bacores).

Otro día hablaremos de juegos de la niñez que se practicaban en los años cuarenta del siglo pasado; hasta pronto. Feliz año a todos. Salvador Puig Fuentes




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