El cant del rossinyol: El barranco del Bosque y el pequeño bosquecillo

crevillent, el periodic del poble

La toponimia, como ciencia que estudia los nombres de los lugares, se sustenta en múltiples disciplinas como la Geografía, la Historia o la Filología. Todas ellas tienen algo que aportar a este conocimiento y de este bebemos todos. Particularmente me interesan los llamados topónimos espontáneos, es decir, aquellos asociados a los rasgos físicos o biológicos de un territorio y me fascina su capacidad de detenerlos en el tiempo, como una foto fija de un pasado más o menos lejano.

Existen casos en los que se utilizan palabras cuyo significado permanece oculto para una gran mayoría cuando caen en desuso o desaparecen del habla popular. Estos me motivan especialmente como profano en la materia que soy y por la fuerza de la costumbre que me induce a utilizar el castellano para escribir de forma habitual, lo cual no significa que renuncie a mis señas de identidad. Debido a esta condición, de tanto en tanto me he topado con ejemplos de nombres de lugares que de buenas a primeras han cobrado un significado que se me escapaba, como fue el caso del  nombre de la Partida de Catxap, en los límites del Parque Natural El Hondo o la más conocida Partida de Catxapet. Aunque ya nadie utilice actualmente ambos términos resulta que es así como se llama a los conejos recién nacidos ¿sorprendido?

Pero los más interesantes en esta materia por su valor patrimonial serían los llamados topónimos oscuros, que son aquellos que no se corresponden con la lengua que actualmente se habla y entiende, lo que en ocasiones puede ser debido a la propia evolución lingüística. Un ejemplo de lo que estoy diciendo sería el maltratado Barranco del Bosch, por todos conocido por dar nombre también a un cercano polígono industrial. Lo he visto escrito de todas las formas posibles: Bosch, Botx, Boig, Boix, Boj o simplemente Boch que ha sido el nombre adoptado para señalizarlo en la carretera N-340 en dirección a Elche. Esta última forma indudablemente facilita su lectura, sobre todo si nos empeñamos en pronunciarlo en alemán, lengua que he de reconocer que domino mucho menos y que es a lo que suena cuando lo asimilamos a una conocida marca de herramientas.  Sin embargo su virtud no lo exime de su principal defecto y es que Boch, así escrito tal cual, no significa nada.

En el mapa de la provincia de Alicante publicado en 1859 y elaborado por Francisco Coello aparece escrito como Barranco del Bosch, por lo que asumo por su antigüedad que debía ser su nombre original. Ahora bien ¿cuál es su significado? Pues resulta que en valenciano, antes que se empezara a fijar su ortografía a principios del siglo XX, muchas veces se acompañaba la letra “c” final de una “h”, que en este caso es muda y no se pronuncia. Esta costumbre se mantiene en nuestros días asociada a algunos apellidos como Domenech, Blanch o March, que tendríamos que leer como Domenec, Blanc o Marc. De esta forma una palabra incomprensible cobra ahora todo su sentido, pues hablaríamos del “Barranc del Bosc” que traduciríamos como Barranco del Bosque.

Por muy improbable que ahora nos pudiera parecer la presencia de un bosque por esos lares, no son pocos los ejemplos de cambios en el paisaje que les he relatado en anteriores artículos, porque la toponimia, como el amor de una madre, resiste el paso del tiempo y como aquel, permanece en la memoria y se mantiene vivo a pesar de extinguirse su origen. Si les queda algún residuo de duda sobre la verosimilitud de lo que les estoy contando añadiré que cerca de donde el barranco se desdibuja, en las inmediaciones del Hondo, existe un paraje denominado El Bosquet, como así se cita en las escrituras más antiguas que conservan algunos propietarios de tierras en la zona. En la partida son numerosos los afloramientos de agua, lo que bien justificaría la presencia de una arboleda más o menos extensa en este lugar.

Para el Doctor Vicenç Rosselló, la Toponomástica como él la denomina, es una ciencia patriótica, pues estudia el principal patrimonio de una tierra que son sus nombres. Los topónimos son palabras peculiares que ”resistentes, tozudas y obstinadas desafían el tratamiento habitual de los gramáticos” y “acaban por cautivarnos”.

* DEDICADO A LA MEMORIA DE CARMEN LLEDÓ CANDELA, MADRE DE SUS HIJOS Y EJEMPLO DE PRUDENCIA.

Ismael Gallardo Lledó 

Pie de Foto: Recorte sobre el plano de Francisco Coello de Portugal de 1859, publicado en el Atlas de España y sus posesiones de Ultramar, en colaboración con Pascual Madoz.




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One Response to El cant del rossinyol: El barranco del Bosque y el pequeño bosquecillo

  1. Buena investigación . Yo también veo el termino lingüístico El Barranco del Bosque correcto .

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