La pasaeta: La presencia crevillentina en “Le Tour de France”

Cuando llega el verano, los amantes del ciclismo nos reunimos junto al televisor para contemplar cada tarde las hazañas del “Tour de France”, la carrera reina por antonomasia. Para los franceses este acontecimiento es considerado un evento mundial de primer nivel, pues lo siguen apasionados de este deporte en infinidad de países.Cualquiera que haya presenciado las etapas de alta montaña, ya sea frente al televisor o estando allí presente, puede apreciar el espectáculo improvisado que muestran los aledaños de las montañas. Convertidas en auténticas gradas de un estadio natural rebosante de aficionados. Son muchos los seguidores españoles que, por cercanía a Los Pirineos o a Los Alpes, suelen acudir todos los años durante el mes de julio a este gran evento, pudiendo observar las carreteras por donde transita el Tour repletas de nuestros seguidores e incluso peñas de diferentes regiones españolas. Y es curioso el júbilo expresado al encontrarnos con algún paisano, pues con el paso de los años se suelen fraguar auténticas amistades. Es tanta la afición que congrega este deporte que la invasión del público irrumpe en la carretera dejando un pequeño sendero por donde apenas pasan los corredores.

Aquellos simpatizantes que se desplazan en coche o autocaravana deben instalarse varios días antes para poder aparcar en lugares estratégicos. Durante los días previos el ambiente es espectacular. Los entusiastas del ciclismo incluso llegan a emular a sus corredores, recorriendo la etapa de montaña con sus bicis, jaleándose y animándose entre conciudadanos.

Los crevillentinos hemos tenido la gran suerte de tener un paisano participando varios años en el Tour de Francia y haciéndonos pasar grandes momentos tanto en casa como allí “in situ”. Este gran corredor es Santos González, quien ha llevado el nombre de nuestro pueblo a lo más alto del ciclismo nacional e internacional, participando en la Vuelta a España y en el Tour de Francia en varias ocasiones.

Personalmente, mis recuerdos desde niño se remontan a finales de los años 40 y principios de los 50, cuando de entre los ciclistas españoles destacaban Bahamontes, Jesús Loroño, Bernardo Ruiz, José Serra y Miguel Poblet, entre otros. Recuerdo que un grupo de niños subíamos al Calvario para escuchar en la radio del Quiosco del Tío Tomata las noticias sobre el Tour de Francia. Ya entonces soñaba con subir algún día con mi bicicleta aquellas legendarias montañas, y gracias a Dios con el paso de los años, conseguí hacer realidad mis sueños. Varias veces he tenido la fortuna de coronar aquellos míticos puertos como Le Tourmalet (Pirineos) o Le Galibier y L’ Alpe D´Huez (Los Alpes). Y además con la suerte de haberlo hecho acompañado de mis hijos y de grandes amigos del ciclismo. Joaquín González Durán

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