Historias para contar: El fenomenal ambiente del Mig Any festero

A los que vimos de cerca nacer la Festa de Moros y Cristianos de Crevillent, nos llena de satisfacción comprobar que al cabo de cincuenta años su celebración ha superado los sueños de sus iniciadores. Lo que parecía un juego, o diversión de unos pocos en aquel octubre de 1965, hoy es una magnífica realidad que ni siquiera los más optimistas podían imaginar. Con el pretexto de recuperar la decaída festividad de san Francisco, patrón de la villa, los promotores, divididos en dos bandos, los Beduinos el moro y los Almogávares el cristiano, salieron a recorrer, (¿desfilar?), las calles con trajes prestados y alquilados. La foto publicada en Diario Información, (10-5-2015), del primer cabo almogávar J. A. Aznar Navarro, da una idea de la indumentaria y bisoñez de sus participantes. Pero causaron impacto en el pueblo y la gente admiró la valentía de aquellos jóvenes conscientes de que no hacían el ridículo.

Pronto, Ayuntamiento y Clero favorecieron la implantación de la Fiesta; el primero con ayuda económica y el segundo declarando el día de san Francisco fiesta de precepto en Crevillent. De ahí que, cuatro años después, D. Antonio Rodríguez, cura de Belén, satisfecho con sus gestiones ante el Obispado, al ver aquella mañana desfilar en la Plaza a las jovencitas con sus bailes profetizara: “Esto no hay quien lo pare”.

Este año, con motivo de la conmemoración del medio siglo de la Fiesta, los actos relativos al Mig Any han tenido relevancia. Las reinas y capitanes de 1990, mitad de existencia de las celebraciones, la “Asociación” tuvo la gentileza de darles especial protagonismo en la Casa de la Cultura con proyecciones de Telecrevillent, desfiles y entrega de obsequios. Por mi condición de esposo de Mari, Castellana en aquella fecha, estuve cerca de los acontecimientos. La cena informal de mesa sin mantel en el Casal, me recordaba las primeras, y las de siempre, en Cuarteles y Kábilas, donde sigue reinando la solidaridad, motor de la Fiesta, factor sin el cual no hubiera sido posible alcanzar el estado de brillantez actual. Por todos estos pocos años viéndola nacer y crecer le deseo, como uno más, LARGA VIDA A LA FIESTA. Salvador Puig Fuentes




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