La pasaeta: Tanet el “Pates curtes”

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Recordando a personajes que han dejado huella a lo largo de su vida en el ámbito crevillentino me viene a la memoria D. Cayetano Más, apodado el “Sierpe”. Pero todo aquel que conocía su escasa estatura, lo denominaba cariñosamente Tanet el “Pates Curtes”. Nuestro personaje vivía en una cueva sita en la calle Macha. De familia humilde, numerosa y con pocos recursos económicos. Sin embargo, como cabeza de familia siempre sabía buscarse la vida con el fin de aportar el sustento de los suyos.

Era poseedor de grandes amistades, entre ellas destacaba la que tenía con D. Paco el párroco de la población, al cual Tanet consideraba su primo, pues era frecuente que Don Paco se lo encontrara por la calle y lo invitara a su casa a probar un buen vino.

Muchas anécdotas divertidas me vienen a la mente pero serían necesarias muchas líneas para cada una de ellas, por lo que comentaremos sólo dos o tres de ellas.

Dado que en los años cuarenta los tronos de nuestra Semana Santa no contaban con baterías para dotarlos de luz, era necesario que cada una de las cofradías tuviera personas encargadas de portar un cordón de cable para conectarlo a los enchufes que facilitaba la Cooperativa. Nuestro personaje siempre participaba en estas celebraciones, siendo asiduo portador del cable para el alumbrado de los tronos, cargando con un pesado rollo que era incluso más grande que él. Siempre se quejaba de que su pequeña estatura le impedía conectar el cable por la altura donde habían puesto el enchufe. Por tales motivos “El Tanet” era figura habitual e imprescindible en nuestra Semana Mayor, principalmente en los almuerzos de Viernes Santo, sabedor del buen vino que se servía en tales menesteres.

Recuerdo en una ocasión también por la década de los cuarenta, en que por algún problema eléctrico nuestro amigo Tanet se quedó sin luz en su vivienda, por lo que se acercó al Ayuntamiento para dar parte del asunto. Dirigiéndose a los encargados que allí se encontraban, les dijo “Ché no tinc llum en la cova i vuic posar la radio per sentir les noticies de la Pirinaica”. Los encargados, con cara de circunstancias, le pedían que se callara, pues hemos de explicar que en aquella época “la Pirenaica” era una emisora que estaba totalmente prohibida por el Régimen.

También era frecuente que los domingos se realizara el tradicional Rosario de la Aurora y que nuestro personaje amaneciera un poco contentillo, siendo costumbre que en ese momento apareciera la Autoridad Municipal representada por “El Sisquet” en busca de nuestro amigo. Éste, al verlo, raudo se escondía entre el coro de los auroros, pidiéndole “el Sisquet” que saliese del mismo. El Tanet, con aire irónico le retaba a entrar y cogerlo, a sabiendas de que no lo haría, esquivando así a la Autoridad Municipal.

Valga mi recuerdo a este amigo que, como tantos otros, ya forman parte de la historia de nuestro pueblo. Joaquín González Durán




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