Historias para contar: Las Pascuas de 1931

La Semana Santa y la Pascua de hace 84 años (1931), y las de éste, coincidieron en las mismas fechas del Calendario Litúrgico. Una noticia de prensa del sábado cuatro de abril de 1931 informaba de lo lucidas que habían resultado en Crevillente las procesiones del día anterior, Viernes Santo. Dicho Sábado, llamado entonces de Gloria, se anunciaba la Resurrección de Cristo con el canto del Gloria en la misa de nueve. Era el momento en que las campanas de la Vieja Torre volteaban un buen rato y el pirotécnico local -el Trigo-, disparaba dos docenas de cohetes.

Todo para anunciar que se estaba celebrando la fiesta más importante de la Cristiandad. Por su parte, los chiquillos sin escuela ese día recorrían las calles lanzando piedras contra el suelo sin asfaltar gritando ”Puto forat, el Rei de la Gloria ha resucitat”. (Desconozco la procedencia de aquella inveterada costumbre, pienso que era una alusión al sepulcro de Cristo).

Tampoco se pudo editar este año el segundo número de la Revista Crevillente por falta de medios económicos aunque todo el mundo pensaba que la de 1925 fue un prodigio de calidad. La semana siguiente o de Pascua, de domingo cinco al siguiente día doce, debió discurrir con la gente pensando en las elecciones a celebrar este domingo para votar a los concejales que debían constituir un nuevo Ayuntamiento.

La sorpresa mayúscula llegó con el recuento de los votos efectuado el lunes trece, festividad de San Vicente Ferrer, patrón del Reino de Valencia y de la diócesis de Orihuela. La gente no daba crédito a las noticias que llegaban de diferentes ciudades españolas, pero lo cierto fue que el día siguiente, 14 de abril quedó proclamada en España la Segunda República. Curiosas coincidencias de aquellas efemérides históricas con las fechas de los calendarios litúrgicos de este año con el de 84 años antes.

Independientemente de estas reflexiones, debo añadir una relacionada con la retransmisión por Canal 12 de la Procesión Muerte de Cristo, que aprovechando la presencia del Molt Honorable President de la Comunitat Valenciana, acudió a cubrir todo el desfile procesional. El hecho en sí no tendría la mayor importancia si no hubiera sido por el exquisito trato dado a las proyecciones y comentarios del locutor señor Ponsoda, proporcionados, como no, por su amigo Paco Polo Candela, que de estas cosas sabe un rato. Hubo un momento, al pasar las Tres Marías, que el cámara se recreó con la belleza de estas imágenes. No tengo palabras para explicar mis sentimientos. Qué bien lo dijo nuestro poeta Rafael Duyos: “¿Dónde vas Virgen María, qué llevas en esas manos que, aún teniéndolas vacías, te están de pena pesando?”. Salvador Puig Fuentes




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