Perdemos las amistades: El primer polo de la temporada

De niños muy pocos crevillentinos hay que no esperen con ilusión la Semana Santa. Hay estrenos (Ramos), lucha de palmas, algunos familiares de fuera nos visitan… Se sale en las procesiones, se trasnocha, se madruga, no hay cole… Importante, claro. El pequeño se siente integrado al vestir como el mayor, aspira a llevar su capurucho y a portar el paso. Almuerzos, comidas, tiempo de juegos y libertad con los primos y primas. Además, la Semana Santa suele coincidir con la llegada del buen tiempo y, con él, los padres consienten al pequeño el primer polo de la temporada.

Cuando los de mi edad éramos niños ya teníamos dónde elegir. A los polos de horchata o leche del Caldós se unían las comerciales ofertas de Avidesa y Frigo. Y nos llegaban por los ojos. Frigo se llevaba la palma con divertidos productos como el Frigo Pie, el Frigo Dedo o el, ya posterior, Calipo, el Frigo que quita el hipo. El Torpedo (Capitán Cola), el Frigurón y mi preferido: el Drácula. Estupenda combinación de fría cola, tierna vainilla y dulzona fresa. Además, con una peculiar forma de comerse. Por capas e intentando no destrozar las inferiores. Y ojo al goteo, que el estreno de Domingo de Ramos peligra. No me pregunten por los productos actuales… Sigo siendo del Drácula. Vicente López Deltell

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