Category Archives: Perdemos las amistades

Perdemos las amistades: El primer polo de la temporada

POLOS

De niños muy pocos crevillentinos hay que no esperen con ilusión la Semana Santa. Hay estrenos (Ramos), lucha de palmas, algunos familiares de fuera nos visitan… Se sale en las procesiones, se trasnocha, se madruga, no hay cole… Importante, claro. El pequeño se siente integrado al vestir como el mayor, aspira a llevar su capurucho y a portar el paso. Almuerzos, comidas, tiempo de juegos y libertad con los primos y primas. Además, la Semana Santa suele coincidir con la llegada del buen tiempo y, con él, los padres consienten al pequeño el primer polo de la temporada.

Perdemos las amistades: Guerra y amnistía arqueológica

Resultó curioso ver cómo diferentes partidos políticos de nuestro municipio se interesaban de distinta manera por las excavaciones arqueológicas que, tras tres décadas de parón, han vuelto a la Penya Negra. Unos y otros se vanagloriaban de su apoyo a este proyecto, que se retoma con aportaciones de la Generalitat y la Universidad de Alicante. Divergencias lógicas y propias de la política, donde hasta de la arqueología se puede hacer guerra… Ahora bien, más que una batalla hay que promulgar una amnistía.

El otro día, un crevillentino decía a otro: “No hay nave suficiente en el pueblo para exponer todo lo que la gente ha ido cogiendo de Penya Negra y de otras zonas. Yo he visto hasta «Toros de Guisando», estatuillas, vasijas enteras…”, afirmaba. Por tanto, quizas más rentable que financiar excavaciones sea intentar recopilar esos museos particulares. Además, se debería amnistiar al que devuelva estas riquezas.

¿Qué tal si se rehabilita, reforma, reconstruye el otrora hospital de Crevillent -edificio civil más antiguo que queda en casi pie- y se crean en sus habitaciones museos particulares de crevillentinos que donen sus hallazgos? Sí, amnistiar a los amantes de la cultura y ofrecerles un lugar donde todos puedan ver y estudiar lo que encontraron… A su vez, recuperaríamos un símbolo histórico que desde hace 40 años el Ayuntamiento ha dejado perder. Vicente López Deltell

Perdemos las amistades: El valor de las cosas

Las cosas tienen el valor que queramos darle”. Quizás esta frase la dictó un día algún gran filósofo. O no. Lo cierto es que a menudo nadie da el valor que se merece a las cosas. Y especialmente a las cosas más próximas… Para que ello no ocurra, ejemplar es la lucha de una nieta con el legado de sus abuelos. Durante 14 años, en plena jubilación, Antonio Pérez Ferrández y Matilde Maciá Navarro llenaron la pequeña cueva junto a la ermita de la Salud en la que él nació con objetos singulares, tradicionales, únicos, sencillos, humildes, históricos, nostálgicos, fantásticos, útiles… Y todo ello utilizando el saber popular que sus padres, y a sus padres sus padres, y a aquestos los suyos…, les legaron.

PERDEMOS LAS AMISTADES: Jaime Urrutia en el Festival de El Pinet

urrutia

En la misma playa donde jugábamos a ser los de Parchís, donde lloramos amárgamente la muerte de Chanquete y donde se nos ponía un nudo en la garganta al escuchar la canción de «El final del verano». En ese pequeño hogar vacacional, en cuyas terrazas sonaban con insistencia temas entonces inéditos como «Cien gaviotas», «Mil calles llevan hacia ti» o «Al calor del amor en un bar».

Perdemos las amistades: Jaime Urrutia en el Festival de El Pinet

urrutia

En la misma playa donde jugábamos a ser los de Parchís, donde lloramos amárgamente la muerte de Chanquete y donde se nos ponía un nudo en la garganta al escuchar la canción de «El final del verano». En ese pequeño hogar vacacional, en cuyas terrazas sonaban con insistencia temas entonces inéditos como «Cien gaviotas», «Mil calles llevan hacia ti» o «Al calor del amor en un bar».

Perdemos las amistades: De pesadilla a juegos pasionales

paso

El otro día al llegar a casa sorprendo a mi hijo mayor con un muñeco de Spiderman subido a un taburete de plástico y todo ello sobre el hombro. Marcaba el paso que su hermano pequeño le ordenaba con un timbal imaginario. De repente, Vicente deja caer el “trono”… “Ja, ja, ja”, comienzan a reír. “

Perdemos las amistades: Realidad

alfredo

Advertencia: Este artículo no es una continuación del anterior, dedicado a sueños mundanos. Y puede doler. Y mucho. Sobre todo a los que siguen, a pesar de los pesares, teniendo corazón.

Un hombre apoya su pierna ortopédica en la esquina de unos grandes almacenes. A su lado, un niño mocoso y mugriento abre la palma de su mano con cara de pena. Frente a ellos un motorista sangra por un oído tras sufrir un accidente. Y en la calle de arriba, un anciano que no pasa de 50 kilos se desmorona. Realidades diarias ante las que, sin duda, es más fácil mirar hacia otro lado… Hace años que conozco, como miles de internautas y “feisbuqueros”, la vida de Alfredo. Y asumo que, por miedo, miraba para otro lado. Nada concreto ha ocurrido, pero hoy -18 de febrero- he decidido visitarlo… Sin avisar, hacia las once y media de la mañana, me he presentado en su casa, situada en el campo, en la crevillentina partida de Deula. Lo que he sentido al verlo y vivir con él un par de horas me lo guardo, porque prefiero que usted, -lector/a-, sienta lo que prefiera…

Perdemos las amistades: Sueños

Sueñas… ¿Y por qué no? Me dije hace un tiempo. Los sueños sueños son… y el meu poble también podría tenerlos. Soñando soñando soñé un futuro… no sé si mejor, pero había que intentarlo. Crevillent se convertía en un centro cultural de primer orden. Miles de personas acudían a diario a disfrutarlo. Y todas y cada una de ellas se preguntaban: “¿Y por qué no? Es gratis. Aquí lo hicieron y aquí estamos”. Pero ese era el final… Para construirlo empecé por tres pasos que ya han sido alguna vez proyectados. El sueño incluía un Teatro Chapí en condiciones, con una escuela para niños cantores. También un Museo Paleontológico y otro de la Industria Alfombrera.

Perdemos las amistades: Dos neveros tiene mi sierra

nevero2

Aviso: esto no es ciencia. Aunque realmente, ¿qué es ciencia? De todos modos, no es mi intención sentar cátedra. Ni siquera conservar amistades. El presente artículo es para los que creen en el ser humano como tal y para los que aún siendo tan complicada esta vida siguen teniendo espíritu de niño cada vez que suben a su sierra… Ese lugar donde muchos de nosotros queremos acabar tras ser materia. Es absolutamente objetivo e histórico que en Crevillent había neveros.

Perdemos las amistades: Plegar la troca

homeNunca se sabe con lo que se va a encontrar uno al salir a la calle. O con qué enseñanza va a regresar a casa. Y uno de los sitios donde más se aprende es en las colas. La de cosas que se cuentan en ellas… Las más comunes son las que hacemos cuando vamos a la compra, en la panadería, el congelado, la pescadería o en el banco. Una cola que aún no había hecho y, por lo que dicen los mayores es la primera vez que se hacía, fue la de las elecciones a la presidencia de la Cooperativa Eléctrica San Francisco de Asís. Allí conocí una expresión que otrora debió ser muy pero que muy popular en nuestro pueblo: “Plegar la troca”. En castellano “plegar la madeja”.