Category Archives: Com la tonya

Com la tonya: Mangranes i carabassa

Este mes os presento dos platos de postre muy típicos de Crevillent. El primero, las granadas con vino y azúcar, un postre del otoño levantino y el segundo un postre que a pesar de estar todo el año era muy tradicional en la época de Navidad. Estoy hablando de las calabazas asadas al horno.

Com la tonya: Arròs a part de puchero

Este mes os presento un arroz muy consumido en tiempos pasados en Crevillent, y que todavía se sigue elaborando en la actualidad. Este plato se hacía y se hace a partir del cocido o “puchero” como lo llamamos aquí. Como toda la gastronomía tradicional tiene unas características curiosas que enriquecen su valor culinario. El cocido era un plato muy socorrido porque servía de alimento para varios días. El primer día se comía el cocido propiamente dicho, el siguiente día se optaba por la ropa vieja o la receta que nos ocupa que daba un arroz muy sabroso y meloso. Una de las curiosidades era la forma de pedir la medida de la carne para el cocido que se llamaba “la pedra grossa” que equivalía, si mal no recuerdo, a unos 375 gramos. Los críos, cuando escuchábamos a nuestras madres aquello de “la pedra grossa de carn” se nos abrían los ojos como platos pensando que aquello era una cantidad inmensa de carne y nos íbamos a poner las botas. Bon profit!

Com la tonya: Ensalada de Llissons

En esta ocasión os presento una receta simple, nutritiva y bastante económica. En la actualidad cuesta algo más de obtener por la reducción considerable de huertos que ha experimentado nuestra población de un tiempo a esta parte. Como podréis adivinar por el título os estoy hablando dels “llissons” o lisones que dicen en nuestra vecina comarca de la Vega Baja. Era costumbre crevillentina ir al campo a coger unas plantas tiernas de “llissons” y preparar una refrescante ensalada para almorzar disfrutando del aire campestre. Como decía anteriormente, esta tradición se ha ido perdiendo por diversas razones aunque, si conocemos la planta, es factible ir a algunos huertos en primavera y otoño o después de haber llovido bastante y recrearse el paladar con el sabor ligeramente amargo y picante de esta sana planta silvestre.

Com la tonya: Chapinetes del Pinet

En este mes en el que empezamos la temporada veraniega con la apetitosa sandía o “meló d’aigua” como postre, las brevas o “albacores” como jugosa fruta y los refrescantes granizados que nos alivian los calores estivales, me ha venido a la memoria un aperitivo que tomábamos en las vacaciones de verano en el Pinet. En los años 40 y 50 del siglo XX las vacaciones iban del 18 al 25 de julio y constituían toda una aventura y una experiencia emocionante en todos los sentidos, tanto para los adultos como para los que, como yo, éramos niños en aquella época. Uno de los recuerdos que tengo es el de ir a bañarnos y a renglón seguido, las madres, nos encargaban que mientras lo hacíamos, escarbásemos en la arena en busca de las apreciadas “chapinetes” que tanto nos gustaba tomar en el aperitivo. También los adultos lo hacían con rastrillos, pero nada comparado a la alegría de encontrar un buen ejemplar de “chapina” o a las risas que nos dábamos cuando de tanto en tanto un cangrejo clavaba sus pinzas en los dedos de un amigo. Aunque, si nos pasaba a nosotros, no nos reíamos tanto. Cosas sencillas de la vida que nos hacían felices.

Com la tonya: Arròs i mondonguilles

En tiempos pasados, el consumo de carne era muy esporádico y se limitaba a comer en días de fiesta o los domingos cuando se sacrificaba algún conejo o pollo para hacer el arroz tan tradicional en el “poble” y del que ya presentamos hace unos meses la receta en esta publicación. Así pues, en tiempos de escasez se aprovechaba todo para cocinar y el añadido de les “mondonguiles” o “mandonguilles” al arroz con conejo o pollo viene del aprovechamiento de la sangre que se recogía del animal y que formaba parte, junto con otros ingredientes que indicaremos más abajo, de las suculentas “mondonguiles” que tanto nos gustaban cuando éramos niños.

Com la tonya: Picaíllo

Este mes os presento uno de las recetas más típicas de Crevillent para la hora del almuerzo. Era un plato muy apropiado para comer con pan en una época en la que constituía  un producto asequible y no se hacían tantos bocadillos de companaje con la facilidad con la que lo hacemos ahora. En cuanto a las variantes, había familias que lo hacían con sardina de bota o capellanes e incluso le añadían agua para “estirarlo” un poco más. Variantes que todavía hoy se siguen haciendo, sobre todo la del capellán.

Com la tonya: Arròs caldós

Este mes os presento una receta muy tradicional de Crevillent y que se sigue elaborando en muchas casas. Es un plato de toda época aunque es más apetecible en épocas de frío por su composición nutritiva.Este plato se asemeja en sus ingredientes al “Arròs amb fesols i naps” o a “L’olleta alicantina” pero aquí tenemos nuestra variante. Es un plato muy versátil y que tiene casi tantas variantes como familias hay en Crevillent.Por eso la receta que escribo hoy es la que hacemos en nuestra familia y que puede variar a la de otras casas en cuanto a ingredientes. De hecho, cuando eramos niños los de mi generación, el plato variaba según la época del año y las verduras u hortalizas que se encontraban en el campo en ese momento. Además, el lujo de la carne no existía, puesto que la carne era un privilegio del que sólo gozábamos en días muy especiales del año.Otra anécdota de este plato eran los ratos de charla que tenían las mujeres alrededor de una fuente o de un árbol mientras se dedicaban a limpiar las legumbres y el arroz por si aparecía algún elemento “sospechoso”; tarea innecesaria hoy pues ya viene todo limpio y seleccionado. Pues bien, espero que disfrutéis del plato y aprovecho para felicitar las próximas fiestas de Navidad y un próspero año 2018.

Com la tonya: Arròs i mondongo de cordero

Este mes os presento una receta de arroz que ya se hace muy poco actualmente como es el “arròs en pota i mondongo de cordero”. Como curiosidad podemos indicar que en los años de la posguerra, el arroz y mondongo se hacía con cordero porque aquí en Crevillent era la carne que se mataba habitualmente, mientras que la «ternera» se mataba en muy pocas ocasiones. Era diferente a ahora que puedes encontrar carne de casi todo tipo en las carnicerías y en prácticamente cualquier época del año. Como dato anecdótico, cabe añadir que, en aquellos tiempos y hasta no hace mucho, los mondongos y la “pota” los vendían sucios y tenías que limpiarlo todo en casa con el considerable aroma, más bien poco agradable, que desprendía. Hoy en día es mucho más cómodo hacer esta receta porque estos ingredientes se venden ya totalmente limpios y relucientes.