Category Archives: Historias para no dormir

Historias para no dormir: Enfermo de amor

Cuando llegué aquí, hace ya algunas décadas, me sentí como un ciego que acababa de recuperar la vista. Todo era distinto al lugar de donde yo venía: las calles, las casas, la gente, las costumbres, los olores… Tenía que aprender a vivir aquí y la mejor forma era preguntar; preguntarlo todo como si fuese un niño que empieza el parvulario y va descubriendo cosas nuevas cada día. Recuerdo que me llamó la atención aquel hombre, aquel que todas las tardes, día tras día, paseaba frente a la Iglesia: ahora hacia arriba, ahora hacia abajo, para aquí, para allá una y mil veces, sin tregua, solo interrumpiendo el movimiento para mirar su reloj de pulsera y, acto seguido, el del campanario.

Historias para no dormir: ¡No me hables del miedo!

Siete de la tarde de un día de ese mes en que nuestros difuntos nos acompañan. Esperaba, de un momento a otro, oír el timbre de la puerta pues sus amigas eran puntuales. En esos pocos minutos que le quedaban intentó organizar sus ideas pero su mente no estaba clara. No sabía si lo que sentía era miedo, lo que sí sabía era que pisaban terreno prohibido, resbaladizo. Eran un grupo de muchachas de entre 15 y 16 años; chicas ilusionadas, sin prisas, sin más preocupación que planear las próximas fiestas. Con mil inquietudes y cosas por descubrir.

Historias para no dormir: “Viviendo en un mundo diferente”

Esta es la historia de un planeta, un mundo en el que solo existían dos continentes: Unoxo y Oncolg. Los habitantes de ambos lugares eran iguales: personas al fin y al cabo, pero a los moradores de Oncolg se les podía distinguir por su piel clara y frágil, sus cabezas sin cabello, sus rostros despoblados de cejas y pestañas y la obligación de extremar sus cuidados para evitar cualquier infección o golpe, incluso un insignificante resfriado o un imperceptible “coscorrón”.